El Papa León XIV compartió un almuerzo en el Vaticano con 1.300 personas pobres y marginadas, con motivo de la Jornada Mundial de los Pobres. La comida puso el acento en la dignidad y la acogida. Entre bastidores, la Familia Vicenciana desempeñó un papel clave en la organización y el servicio, poniendo de manifiesto su misión global de acompañar y elevar a quienes más lo necesitan.



















