Luisa de Marillac expresa su dolor ante la pérdida de unidad y fervor entre las Hermanas de Angers, exhortándolas a recuperar el espíritu de caridad mediante la tolerancia mutua y la humildad. Les recuerda que la verdadera caridad se demuestra soportando con paciencia y compasión las faltas ajenas, como deseamos que los demás hagan con nosotras.













