Ver a Cristo en el rostro de los pobres

Sociedad de San Vicente de Paúl

Contemplación: El rescate de la sopa

Contemplación: El rescate de la sopa

Una Hija de la Caridad que sobrevivió por poco al derrumbe de un edificio en 1646 se aseguró de que su olla de sopa llegara a los pobres antes de continuar sus visitas. Su ejemplo revela tres rasgos de la espiritualidad vicenciana: amor activo, confianza en la Providencia y servicio desinteresado. La ayuda material cobra su mayor sentido cuando se convierte en un signo tangible del amor de Dios hacia quienes sufren.

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Dieciocho jóvenes se incorporan al camino vicentino en Grand Fond, Dominica

Dieciocho jóvenes se incorporan al camino vicentino en Grand Fond, Dominica

En la fiesta de san Vicente de Paúl, 18 jóvenes de Grand Fond, en Dominica, expresaron públicamente su compromiso con el camino vicentino, recitando la promesa para incorporarse al movimiento juvenil de la Sociedad de San Vicente de Paúl. La celebración aunó fe, formación, convivencia y una renovada llamada a servir a los demás con dignidad y amor.

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Contemplación: El bien que pasa inadvertido

Contemplación: El bien que pasa inadvertido

Cuando el prójimo nos llama, escuchamos la voz de Cristo. Cuando vamos a visitarlo, vemos el rostro de Cristo. Cuando rezamos con el prójimo, unidos en su nombre, sentimos la presencia de Cristo. Cuando le damos de comer, sentimos gratitud. Cuando le ayudamos, experimentamos la alegre gracia de Dios. Pero cuando el prójimo llama una segunda vez, una tercera, una cuarta o una quinta, ¿respondemos siempre con el mismo amor y gratitud?

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Contemplación: Otro Nivel

Contemplación: Otro Nivel

Como vicentinos, estamos llamados a servir de persona a persona, no de piso a piso; horizontalmente, no verticalmente. Establecemos relaciones basadas en la confianza y la amistad, comprendiéndonos como hermanos y hermanas. Nunca podemos renunciar a nuestra caridad horizontal, pues cuando servimos únicamente por amor, ningún piso superior queda fuera de la gran esperanza de que, mediante nuestra caridad horizontal y amorosa, podamos alcanzar juntos otro nivel.

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Contemplación: Dios en el espejo

Contemplación: Dios en el espejo

El motivo de nuestras obras, la misión de nuestra vocación y el Dios a quien servimos son, en el fondo, una sola realidad: la caridad. Esta virtud teologal, que el Apóstol nos enseña que está por encima de todas las demás virtudes, se define en nuestro Catecismo mediante la formulación del mandamiento más importante: amar a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y amar al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.

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Contemplación: Una auténtica pérdida de tiempo

Contemplación: Una auténtica pérdida de tiempo

Las reuniones de las Conferencias vicencianas no están llamadas a convertirse en simples sesiones de gestión. La rendición de cuentas importa, pero su finalidad más profunda es ayudar a crecer en santidad, amistad, comunión y servicio. Cuando Cristo permanece en el centro, incluso los asuntos prácticos forman parte del camino compartido hacia el cielo.

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Contemplación: Brillar ante todos

Contemplación: Brillar ante todos

En nuestras conversaciones cotidianas, solemos entender la palabra “radical” como algo extremo o drástico; a menudo se califica de radicales a los manifestantes de ambos extremos del espectro político. Se tilda de radicales a las ideas nuevas y poco convencionales. Por ello, al perseguir nuestras vocaciones, profesiones u otros intereses, no aspiramos a ser radicales. Sin embargo, la palabra “radical” —que proviene del latín *radix*, que significa “raíz”— no implica en absoluto extremismo, sino que denota algo fundamental o esencial.

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Contemplación: Servicio radical

Contemplación: Servicio radical

En nuestras conversaciones cotidianas, solemos entender la palabra “radical” como algo extremo o drástico; a menudo se califica de radicales a los manifestantes de ambos extremos del espectro político. Se tilda de radicales a las ideas nuevas y poco convencionales. Por ello, al perseguir nuestras vocaciones, profesiones u otros intereses, no aspiramos a ser radicales. Sin embargo, la palabra “radical” —que proviene del latín *radix*, que significa “raíz”— no implica en absoluto extremismo, sino que denota algo fundamental o esencial.

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