Hoy, 9 de septiembre de 2026, los miembros de la Familia Vicenciana oramos por la cooperación entre las ramas vicencianas de todo el mundo.
La Familia Vicenciana está formada por numerosas congregaciones, asociaciones, movimientos laicales y comunidades. Cada rama posee su propia historia, sus dones y sus formas de servicio, pero todas comparten una misma llamada: seguir a Cristo sirviendo a las personas que viven en la pobreza.
Cuando trabajamos por separado, nuestros esfuerzos pueden fragmentarse. Cuando nos escuchamos, compartimos recursos y planificamos juntos, nuestro servicio se fortalece y se hace más fiel al carisma recibido.
San Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac comprendieron que la caridad organizada podía llegar mucho más lejos que una generosidad aislada. Su ejemplo nos invita a superar rivalidades, desconfianzas y fronteras institucionales.
Oramos hoy por una cooperación más profunda en toda la Familia Vicenciana mundial. Que sus ramas aprendan unas de otras, impulsen proyectos comunes, integren a las nuevas generaciones y respondan juntas al clamor de los pobres. Que la unidad no borre la diversidad, sino que permita que cada don sirva a la misión compartida.
Palabra de Dios
“Hay diversidad de servicios, pero un mismo Señor.”
(1 Corintios 12,5)
Oración
Dios de comunión, fortalece los vínculos entre todas las ramas de la Familia Vicenciana. Ayúdanos a superar las divisiones, compartir generosamente nuestros dones y trabajar juntos, con humildad y valentía, al servicio de quienes más lo necesitan. Amén.
En este mismo día, celebramos:
–la fiesta del Beato Federico Ozanam, S.S.V.P., laico católico, intelectual, esposo, padre y principal fundador de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Nacido en 1813, se reunió con otros jóvenes estudiantes en París en 1833 para responder a la pobreza no solo con palabras, sino con un servicio personal, visitando a familias necesitadas y defendiendo la dignidad de los pobres. Profesor, escritor y pionero del pensamiento social católico, Ozanam creía que la fe debía hacerse caridad activa y justicia. Murió el 8 de septiembre de 1853, y su fiesta litúrgica se celebra el 9 de septiembre porque el 8 de septiembre es la fiesta de la Natividad de María. Fue beatificado por san Juan Pablo II en París en 1997.
–la fiesta de la Beata Maria Euthymia Üffing, B.V.M., religiosa alemana de las Hermanas de la Caridad de Münster, conocidas también como Hermanas Clementinas. Nacida como Emma Üffing en Halverde, Alemania, en 1914, ingresó en la vida religiosa en 1934 y se formó como enfermera, sirviendo en el Hospital San Vicente de Dinslaken. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuidó con especial ternura a prisioneros de guerra y trabajadores extranjeros enfermos, especialmente a quienes sufrían enfermedades infecciosas. Su caridad, humildad y disponibilidad constante la convirtieron en signo de esperanza en medio del sufrimiento. Más tarde, destinada al trabajo de lavandería, aceptó la tarea con el mismo espíritu, diciendo que todo era para Dios. Murió el 9 de septiembre de 1955 y fue beatificada por san Juan Pablo II en 2001.
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