El beato Federico lamentó en una ocasión que las reuniones de su Conferencia estuvieran “casi siempre ocupadas en asuntos de gestión” y le parecieran “largas”. 90,aCurnier,183590, a Curnier, 1835 Es una tensión que muchas Conferencias experimentan en ciertos momentos, cuando quedan atrapadas entre cifras o cuestiones económicas. Los hábitos de los miembros, muchos de los cuales han trabajado durante años en entornos empresariales, pueden llevarlos a empezar a pensar como empresarios. No es de extrañar que algunas Conferencias quieran reunirse con menos frecuencia: ¿quién desea realmente tener que sentarse a soportar otra reunión de negocios?
Por supuesto, nunca debe descuidarse una adecuada rendición de cuentas. Tanto Vicente como Federico subrayaron la importancia de dar cuenta de nuestras obras, pero el centro de nuestras reuniones, de nuestras obras y de nuestra vocación debe seguir siendo siempre nuestro crecimiento en santidad. Este es el propósito principal no solo de nuestra vocación vicenciana, sino de la vocación de toda persona, de cada uno de nosotros y de todos nosotros. Cada uno hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y “ser persona a imagen y semejanza de Dios […] comporta existir en relación, con referencia al otro ‘yo’”. CDSI,34CDSI, 34
Desde el principio, Dios nos creó para vivir en comunidad —en comunión— unos con otros, del mismo modo que las tres Personas de la Santísima Trinidad viven en unión eterna. Cuando, en la Última Cena, Jesús oró para que estuviéramos unidos de esa misma manera, “sugirió una cierta semejanza entre la unión de las Personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad”. GS,II:24GS, II:24 Por tanto, al buscar la santidad, buscamos la unión unos con otros y, en esa unión, “caminar juntos hacia la santidad”. Regla,ParteI,2.2Regla, Parte I, 2.2 Esta es la base de nuestra amistad y de las reuniones de nuestra Conferencia. “En efecto”, nos recuerda el Manual, “es en las reuniones de la Conferencia donde los miembros pueden experimentar la presencia de Cristo en los demás y la acción del Espíritu Santo”. Manual,cap.2Manual, cap. 2
A su vez, la amistad que compartimos unos con otros tratamos también de compartirla con nuestros prójimos, acogiéndolos en la comunión con nuestro único Padre mediante el amor que les hacemos llegar con nuestra presencia y nuestras obras. Al fin y al cabo, Cristo no solo oró para que nuestra unión mutua nos condujera a la unión con Él, sino también para que nuestro amor y nuestra fe siguieran atrayendo a otros hacia esa misma unión.
Para la mayoría de nosotros, las reuniones de negocios nunca pueden ser lo bastante breves y, si los asuntos pueden resolverse mejor por correo electrónico o por teléfono, tanto mejor. Con todo, a veces parece hacer falta un compromiso especial y decidido para mantener nuestro propósito principal en el centro de nuestras reuniones —para poner primero las piedras grandes— cuando hay tantas piedrecillas menores compitiendo por nuestra atención.
San Vicente, sin embargo, nos enseña que no tiene por qué existir ningún conflicto entre los “asuntos” y la santidad, si recordamos que “Nuestro negocio es ganar el cielo; todo lo demás es una auténtica pérdida de tiempo”. CCDIII:503CCD III:503
Contemplación
¿Cómo puedo aprovechar mejor el tiempo que paso en las reuniones de mi Conferencia?
Por Timothy Williams
Director Senior de Formación y Desarrollo de Liderazgo
Sociedad de San Vicente de Paúl USA.








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