“El ayuno cristiano”
1 Cor 4; Sal 36; Lc 5, 33-39.
Con el evangelista Lucas, encontramos el tema sobre el “ayuno” y valiéndose después de dos comparaciones, el vestido y vino nuevo, en el texto Jesús afirma la novedad radical del evangelio que debe brillar sobre las viejas instituciones mosaicas. “A vino nuevo, odres nuevos”, responde Jesús a la polémica que plantean los escribas y fariseos. Los discípulos de Juan y los fariseos ayunan a menudo; en cambio, tus discípulos no ayunan nunca. Él mismo contesta, no pueden ayunar mientras el novio está con ellos, porque nadie ayuna en una boda, Él mismo es el novio. Hemos de entender este pasaje desde la novedad que supone la presencia del Reino en la vida y milagros de Jesús. Él establece una nueva forma de vida, más libre y dinámica, menos rigor, más amor y prácticas de caridad en favor de los más necesitados de nuestro tiempo. La palabra de este día viene a cuestionar nuestra celebración de la fe y practicas religiosas delante del Señor, recordando que al final de nuestra vida seremos examinados en nuestras obras de caridad.
“Una vez que se haya ausentado de la tierra el Esposo, brotará en el alma de los discípulos el deseo de volver a verlo en la gloria y he aquí el ayuno y el luto” (S. Juan Crisóstomo).
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: César Cruz Gálvez C.M.








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