Hoy, 3 de septiembre de 2026, nosotros, los miembros de la Familia Vicenciana, oramos por los niños que crecen en asentamientos de refugiados.
Muchos niños pasan sus primeros años en refugios temporales que terminan convirtiéndose en permanentes. Crecen en medio de la incertidumbre, el hacinamiento, una educación limitada y recuerdos de violencias que eran demasiado pequeños para comprender.
Todo niño merece seguridad, juego, aprendizaje, afecto y libertad para soñar. Sin embargo, los niños refugiados son tratados con demasiada frecuencia como cifras de una crisis y no como personas con dones, esperanzas y futuro.
San Vicente y Santa Luisa hicieron de los niños abandonados y vulnerables una preocupación central de su servicio. Su ejemplo nos llama a proteger a quienes han visto sus vidas alteradas por la guerra, la persecución y el desplazamiento.
Oramos hoy por los niños que viven en asentamientos de refugiados. Que reciban educación, atención sanitaria, protección y acompañamiento afectuoso. Que la comunidad internacional trabaje por soluciones duraderas para que ningún niño tenga que pasar toda su infancia esperando un hogar.
Palabra de Dios
“Dejad que los niños se acerquen a mí; no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios.”
(Marcos 10,14)
Oración
Jesús, amigo de los niños, protege a quienes crecen lejos de su hogar. Guarda su inocencia, alimenta sus esperanzas y haznos defensores de sus derechos y constructores de un futuro digno de sus sueños. Amén.







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