Ver a Cristo en el rostro de los pobres
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Evangelio y Vida para el 2 de septiembre de 2026
“Numerosas curaciones de Jesús”
1 Cor 2; 1-9; Sal 32; Lc 4, 38-44.
Hoy en la narrativa del texto –continuación del de ayer–, el evangelista Lucas nos presenta frecuentes milagros de Jesús: 1°. Curación de la suegra del apóstol Pedro. 2°. Sanación de numerosos enfermos. 3°. Actividad misionera itinerante de Jesús siendo Buena noticia para los pobres. En esas abundantes sanaciones que refiere este pasaje evangélico se realiza el programa mesiánico de liberación confiado a Jesús, el Ungido y Misionero del Padre. El Señor dador de vida, unas veces sana con la palabra y otras extiende la mano. No quería siempre sanar demostrando su poder soberano, y a veces convenía que se escondiera, porque aún no llegaba su hora. Aquí toca la mano de la suegra de Pedro y no sólo apaga en ella la fiebre, sino que la restituye en perfecto estado de vigor. Los pobres y necesitados no podían ir al encuentro de Jesús, pero él, lleno de misericordia, va a su encuentro, alivia sus males y lleva a los enfermos el rostro y la palabra de un buen amigo que se hace cercano, empático con ellos.
En nuestras enfermedades de la vida y en nuestros sufrimientos, ¿recurrimos a Jesús nuestro Médico, antes de recurrir a los médicos humanos?
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: César Cruz Gálvez C.M.
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