Hoy, 1 de septiembre de 2026, nosotros, los miembros de la Familia Vicenciana, oramos por las personas que luchan contra el desahucio de hogares que han pertenecido a sus familias durante generaciones.
Un hogar transmitido de generación en generación es mucho más que una propiedad. Conserva recuerdos, relaciones, tradiciones y un profundo sentido de pertenencia. Cuando una familia se enfrenta al desahucio por el aumento de los precios, la especulación, leyes injustas o proyectos urbanísticos, corre el riesgo de perder no solo su vivienda, sino también una parte de su identidad.
Los pobres suelen ser los primeros desplazados cuando sus barrios comienzan a resultar rentables para otros. Sus voces quedan ignoradas, y las decisiones sobre su futuro se toman sin contar con ellos. San Vicente de Paúl nos enseña que la caridad debe defender la dignidad y enfrentarse a las estructuras que expulsan a los más vulnerables.
Oramos hoy por las familias que luchan por permanecer allí donde tienen sus raíces. Que reciban una protección legal justa, un apoyo compasivo y una verdadera participación en las decisiones que afectan a sus hogares y comunidades. Que el desarrollo esté al servicio de las personas y no las borre del mapa.
Palabra de Dios
“Mi pueblo habitará en moradas de paz, en viviendas seguras y en lugares tranquilos de descanso.”
(Isaías 32,18)
Oración
Dios del refugio y la pertenencia, protege a las familias amenazadas por el desplazamiento. Inspira a los responsables públicos para que defiendan el derecho a una vivienda segura y haznos compañeros fieles de quienes luchan por conservar su dignidad, su historia y su comunidad. Amén.







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