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Evangelio y Vida para el 1 de septiembre de 2026
“El endemoniado de Cafarnaún”
1 Cor 2, 10-16; Sal 144; Lc 4, 31-37.
El relato del evangelio nos presenta a Jesús enseñando en Cafarnaún y curando a un endemoniado. Vemos cómo la “autoridad” de Jesús era muy cuestionada por los dirigentes de su tiempo, “Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad” (Lc 4, 31). Jesús provoca asombro y admiración. No enseña como los Escribas, sino con autoridad. Los letrados enseñan en nombre de la institución; se atienen a las tradiciones. Sin embargo, la autoridad de Jesús es diferente, no viene de la institución, no se basa en la tradición. Está lleno del Espíritu vivificador de Dios. Por eso, Jesús no viene a destruir a nadie. Tiene autoridad, porque da vida a las personas. Su enseñanza humaniza y libera de esclavitudes.
Su AUTORIDAD nace de la fuerza del Espíritu. Proviene del amor a la gente. Busca aliviar el sufrimiento, curar heridas, promover una vida más sana. Jesús no genera sumisión, infantilismo o pasividad. Libera de miedos, infunde confianza en Dios, anima a las personas a buscar un mundo nuevo. La autoridad de Jesús consiste en amar a las personas más y mejor que las normas. Y tú, ¿a quién tienes más amor?
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: César Cruz Gálvez C.M.
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