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Personas sin hogar ante un clima cambiante: construir una respuesta resiliente
Mientras una ola de calor extremo recorría Europa el mes pasado, el Reino Unido registró temperaturas récord para un mes de junio. Sin embargo, estas temperaturas ya no pueden considerarse excepcionales. Europa es el continente que más rápidamente se está calentando en el mundo, y los episodios de calor extremo serán cada vez más frecuentes.
Para el sector de atención a las personas sin hogar, esta situación afecta gravemente tanto a las personas a las que atendemos como a nuestros equipos de trabajo. Pero, a medida que se intensifica la crisis climática, ¿hasta qué punto estamos preparados?
Analizamos esta cuestión durante el Foro de FEANTSA celebrado este año en Varsovia, en una sesión organizada por Depaul International y Homeless Link en la que profundizamos en lo que el cambio climático supone para las personas sin hogar.
A primera vista, el cambio climático puede no parecer una cuestión directamente relacionada con el trabajo cotidiano de muchas personas de nuestro sector. Sin embargo, las evidencias y las aportaciones de los profesionales que participaron en nuestra sesión indican que el cambio climático está contribuyendo cada vez más al sinhogarismo y generando nuevos riesgos para las personas a las que acompañamos.
En todo el mundo, el cambio climático está provocando inestabilidad residencial y desplazamientos de población.
Los fenómenos meteorológicos extremos están destruyendo hogares, y más de 20 millones de personas se ven obligadas cada año a abandonar sus casas debido a inundaciones, tormentas, sequías y otros acontecimientos relacionados con el clima. El Banco Mundial prevé que, para 2050, hasta 216 millones de personas podrían verse desplazadas como consecuencia del cambio climático.
Al mismo tiempo, las personas que ya se encuentran sin hogar están entre las más expuestas a los efectos directos del cambio climático. El reciente informe de Depaul International, «On the frontlines of the climate crisis: the case for action on global homelessness» (En primera línea de la crisis climática: razones para actuar frente al sinhogarismo mundial), mostró que la falta de refugio deja a quienes duermen al raso expuestos a tormentas, inundaciones y temperaturas extremas. Por otra parte, un estudio realizado en California concluyó que las personas sin alojamiento tienen 26 veces más probabilidades de ser hospitalizadas por enfermedades relacionadas con el calor.
La mala calidad del aire también afecta gravemente a quienes viven en la calle, ya que una mayor exposición a la contaminación atmosférica provoca enfermedades asociadas, como el asma y las patologías pulmonares. Un estudio realizado en Utah reveló que el 90 % de las personas sin hogar había solicitado atención médica por problemas relacionados con la mala calidad del aire.
Por tanto, resulta evidente que, para proteger la salud y salvar vidas, los servicios destinados a las personas sin hogar deben tener en cuenta la crisis climática.
Durante nuestra sesión en FEANTSA reflexionamos sobre la evolución de los Protocolos de Emergencia por Condiciones Meteorológicas Extremas, conocidos por sus siglas en inglés como SWEP. Tradicionalmente, estos protocolos se han asociado a episodios de frío extremo. Sin embargo, el calor extremo es una preocupación cada vez más frecuente, aunque a menudo se exige alcanzar un umbral más elevado para activar estos protocolos y quizá se estén infravalorando los riesgos que afrontan las personas a las que atendemos.
Para proteger la salud y salvar vidas, los servicios destinados a las personas sin hogar deben tener en cuenta la crisis climática.
También se plantea una cuestión más amplia para nuestro sector: si los fenómenos meteorológicos extremos son ahora cíclicos y previsibles, ¿debemos seguir formulando nuestras respuestas como medidas de emergencia?
Por definición, las emergencias son repentinas e inesperadas, y las respuestas planteadas desde esta perspectiva suelen centrarse en medidas a corto plazo. Ante la realidad de nuestro nuevo clima, ¿hasta qué punto resulta eficaz este enfoque? ¿Existe la posibilidad de adoptar una estrategia más sistemática y a largo plazo que permita anticiparse a los riesgos relacionados con el clima?
En el Reino Unido ya se están desarrollando algunos ejemplos alentadores de adaptación. En todo el sector, distintas organizaciones están elaborando planes para las olas de calor, habilitando espacios interiores seguros durante los episodios meteorológicos extremos, reforzando la colaboración con los servicios sanitarios y aprovechando la activación de los protocolos SWEP para establecer contacto con personas que, en otras circunstancias, se muestran reacias a recibir ayuda.
Desde una perspectiva más amplia, las Naciones Unidas han señalado que debemos garantizar que la transición ecológica y «la descarbonización no agraven la falta de asequibilidad de la vivienda ni el sinhogarismo». Los esfuerzos por descarbonizar las viviendas y las infraestructuras son esenciales, pero también pueden contribuir al incremento de los costes de la vivienda. Una «transición ecológica» que no tenga en cuenta el sinhogarismo corre el riesgo de profundizar las desigualdades. Además, muchos de los incentivos climáticos existentes están dirigidos a las personas con mayores ingresos y a los propietarios de viviendas. Las personas sin hogar, que son precisamente quienes están más expuestas a los daños provocados por el clima, rara vez son tenidas en cuenta, y esto debe cambiar.
Los participantes en nuestra sesión expresaron con claridad que las organizaciones dedicadas a las personas sin hogar tienen un importante papel que desempeñar en las conversaciones sobre el clima. Es necesario escuchar las voces de las personas sin hogar, algo que actualmente no está ocurriendo. A medida que cambian los patrones meteorológicos y se intensifican los efectos del cambio climático, la cuestión ya no es si el sector del sinhogarismo debe implicarse en la agenda climática, sino cómo debe hacerlo.
Ewan Day-Collins, responsable de Programas y Desarrollo Institucional de Depaul International, y Rick Henderson, director ejecutivo de Homeless Link
Fuente: https://int.depaulcharity.org/
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