“¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?”
Ez 34,1-11; Sal 22; Mt 20,1-16.
“El reino de los cielos se parece a un hacendado que salió de mañana a contratar trabajadores…” Los primeros referidos aquí son los judíos, el pueblo elegido claro está; los siguientes señalan a los pueblos más allá de las fronteras de Israel, los paganos, nosotros. El denario ofrecido, es la misma salvación, es el Reino para todos. No hay acepción de personas ni privilegios sociales o religiosos que den algún mérito frente a la lógica de Dios. “Estos últimos han trabajado una hora y les has pagado igual que a nosotros”, “no es cuestión de pro- porción (justicia), sino de aceptar agradecidos esta des- proporción (amor)”. En la parábola, a todos nos es exigido despojarnos de nuestra lógica de la justicia, “cumplo bien, hice mucho = me pagas bien, tengo derecho a más”, para poder abrirnos a la superabundancia de Dios.
En lugar de estar calculando lo que ya hice, lo que ya soy, además los títulos y puestos que ya ocupé, será mejor, reflexionar sobre la desbordante misericordia de su amor sobre mí y hasta de mis intereses… no cabe duda, exultaré de alegría y gratitud. Salmo 145,9 “El Señor es bueno con todos, y su misericordia se extiende a todas sus criaturas”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Rosendo Martínez Flores C.M.








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