¿Qué significa estar sin hogar en tiempos de guerra?

.famvin
16 agosto, 2026

Ver a Cristo en el rostro de los pobres

¿Qué significa estar sin hogar en tiempos de guerra?

por .famvin | Ago 16, 2026 | Conflictos bélicos, Formación, Sinhogarismo | 0 comentarios

Homelessness in Ukraine in Wartime: Assessment of the Situation and Public Attitudes [El sinhogarismo en Ucrania en tiempos de guerra: evaluación de la situación y de las actitudes de la población] es un importante estudio analítico realizado por Depaul Ukraine , en colaboración con el Grupo Sociológico «Rating» y el Instituto Mykhailo Ptoukha de Demografía y Calidad de Vida de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania . La investigación recibió el apoyo financiero de la Agencia Católica para el Desarrollo Internacional —Catholic Agency for Overseas Development— (CAFOD) . Depaul Ukraine forma parte del Grupo Depaul internacional y lleva casi dos décadas trabajando en Ucrania con personas que se encuentran en situación de sinhogarismo o corren el riesgo de perder su hogar.

El estudio combina varias modalidades complementarias de investigación, realizadas en abril de 2026. Incluye entrevistas presenciales a 1.090 personas usuarias de servicios de atención a personas sin hogar en Kyiv, Odesa, Járkiv y Leópolis ; una encuesta detallada a 250 personas en situación de sinhogarismo; entrevistas en profundidad con 10 representantes de organizaciones que prestan asistencia; y una encuesta telefónica representativa a escala nacional realizada a 1.200 adultos ucranianos. También emplea el marco europeo ETHOS Light , que reconoce que el sinhogarismo no consiste únicamente en vivir en la calle, sino también en alojarse en albergues, alojamientos temporales o viviendas no convencionales, o en permanecer provisionalmente con familiares o amigos por no disponer de un hogar seguro.

A partir de este amplio conjunto de datos, la siguiente serie explora doce dimensiones diferentes del sinhogarismo en la Ucrania en guerra: desde su magnitud, en gran medida oculta, y sus causas, hasta la salud, el empleo, los prejuicios sociales, las soluciones habitacionales y la necesidad de un cambio sistémico. En conjunto, los artículos pretenden hacer visibles a las personas que se encuentran detrás de las estadísticas y promover una respuesta informada, compasiva y eficaz.

Invitamos a todos los miembros de la Familia Vicenciana a conocer mejor la crisis del sinhogarismo creada y agravada por la guerra en Ucrania, a descubrir cómo están respondiendo las organizaciones vicencianas y a profundizar en las conclusiones de este estudio, ya sea a través de estos doce resúmenes o mediante la lectura del informe completo.

Puede leer o descargar el informe completo haciendo clic aquí (en inglés).

 

El sinhogarismo suele asociarse con la imagen de una persona durmiendo en la acera. Sin embargo, en la Ucrania en guerra, la realidad es mucho más amplia: las personas pueden vivir en albergues, edificios abandonados, habitaciones temporales o en casas de familiares, sin disponer de un lugar propio que sea seguro y estable.

Mucho más que vivir en la calle

Cuando la mayoría de las personas escucha la palabra «sinhogarismo», imagina a alguien durmiendo al aire libre. Vivir en la calle es su manifestación más visible y peligrosa, pero representa solo una parte de una realidad mucho más amplia.

El informe El sinhogarismo en Ucrania en tiempos de guerra: evaluación de la situación y de las actitudes de la población adopta una concepción europea amplia del sinhogarismo. Este planteamiento reconoce que una persona puede tener un techo bajo el que pasar la noche y, aun así, carecer de un verdadero hogar: un lugar seguro en el que pueda permanecer, disfrutar de intimidad, reconstruir su vida y tener la certeza de que no se verá obligada a marcharse al día siguiente.

En tiempos de guerra, esta distinción adquiere especial importancia. Una persona puede huir de una localidad destruida y encontrar una cama temporal en otra ciudad. Una familia puede permanecer durante varios meses con unos parientes porque su vivienda ya no es habitable. Una persona mayor puede dormir en un albergue, mientras otra se traslada continuamente entre hostales, garajes, edificios abandonados y estaciones de ferrocarril.

Puede que ninguna de ellas esté durmiendo abiertamente en una acera. Sin embargo, ninguna posee la seguridad que un hogar debería proporcionar.

La definición de ETHOS Light

Para realizar su análisis, el estudio utiliza ETHOS Light, un marco europeo desarrollado por FEANTSA, la red europea de organizaciones que trabajan con personas en situación de sinhogarismo. Este marco está ampliamente reconocido por las instituciones europeas y ofrece una comprensión más completa que las definiciones limitadas al sinhogarismo en la calle.

El informe se centra en varias categorías de ETHOS Light:

  • personas que viven a la intemperie, incluidas aquellas que duermen en la calle;
  • personas alojadas en albergues de emergencia;
  • personas que viven en alojamientos destinados a personas sin hogar, como hostales o viviendas temporales;
  • personas que viven en alojamientos no convencionales;
  • personas que permanecen temporalmente con familiares o amigos porque carecen de una vivienda propia.

ETHOS Light también reconoce a las personas que están a punto de abandonar instituciones —como prisiones, hospitales o centros residenciales— sin disponer de ningún lugar adecuado en el que vivir. Aunque el estudio ucraniano no pudo encuestar directamente a este grupo, analiza cómo la salida de estas instituciones puede convertirse en una vía hacia el sinhogarismo.

Este marco desplaza la atención de una única pregunta —«¿Dónde durmió anoche?»— hacia otra mucho más reveladora: «¿Dispone de un hogar seguro y adecuado al que pueda regresar?»

Una definición más restrictiva en la legislación ucraniana

La legislación ucraniana utiliza una definición más restrictiva. Por lo general, describe a una persona sin hogar como aquella que carece de lugar de residencia y no vive en una vivienda.

Esto puede dejar fuera de la imagen oficial muchas formas graves de inseguridad residencial. Una persona que duerme temporalmente en el sofá de un amigo puede encontrarse técnicamente dentro de una vivienda, pero eso no significa que tenga un hogar. Alguien que permanece durante meses en un alojamiento de emergencia dispone de refugio, pero no necesariamente de estabilidad. Una persona que vive en un garaje o en un edificio en ruinas puede estar oculta a la mirada pública y, al mismo tiempo, permanecer expuesta al peligro, al frío, a la violencia y al desalojo.

La diferencia entre las definiciones no es una cuestión meramente académica. La manera en que se define el sinhogarismo determina a quién se contabiliza, quién puede recibir asistencia y qué necesidades son reconocidas por las políticas públicas.

Cuando la definición es demasiado restrictiva, las personas suelen hacerse visibles para el sistema únicamente después de que sus circunstancias se hayan deteriorado gravemente. Para entonces, pueden haber perdido sus documentos, su empleo, sus vínculos familiares, su salud física y su confianza en las instituciones públicas.

Dónde se alojan las personas en situación de sinhogarismo

Entre las personas encuestadas en el informe, el lugar mencionado con mayor frecuencia para dormir fue un albergue, señalado por el 60 % de los participantes. Otro 19 % se alojaba con amigos o familiares, mientras que el 9 % afirmó dormir al aire libre: en la calle, en un parque, en la entrada de un edificio o en otro espacio público. El 6 % vivía en lugares no destinados a uso residencial, como garajes, sótanos o edificios abandonados.

Estas cifras deben interpretarse con cautela, porque las entrevistas se realizaron principalmente en albergues, centros asistenciales y cerca de puntos de distribución de alimentos. Por tanto, era más probable que fueran incluidas en el estudio las personas que ya estaban en contacto con los servicios que aquellas que vivían completamente al margen de las redes de asistencia.

Aun así, los resultados muestran que el sinhogarismo adopta múltiples formas. Por ejemplo, las mujeres tenían menos probabilidades que los hombres de afirmar que dormían en albergues y más probabilidades de alojarse con conocidos o familiares. Las personas que habían estado en prisión y quienes no tenían a nadie en quien apoyarse corrían un mayor riesgo de dormir al aire libre o en edificios no residenciales.

Alojarse con otra familia puede proteger a una persona de los peligros inmediatos de la calle, pero estos acuerdos pueden implicar hacinamiento, depender de las relaciones personales y terminar sin previo aviso. También pueden permanecer invisibles para los servicios gubernamentales y las organizaciones comunitarias.

Un sofá prestado es más seguro que una acera, pero no constituye una solución permanente.

Cuando el alojamiento de emergencia se convierte en vivienda de larga duración

Los albergues de emergencia están concebidos para ofrecer protección inmediata. No están diseñados para convertirse en hogares permanentes. Sin embargo, el informe constató que muchas personas permanecen durante meses o incluso años dentro de sistemas de alojamiento temporal porque no disponen de ninguna vía realista para acceder a una vivienda asequible o social.

El 66 % de los encuestados había disfrutado, durante el año anterior, de algún periodo de alojamiento de emergencia o temporal relativamente estable que se prolongó durante al menos tres meses consecutivos. Entre quienes habían permanecido de forma continuada en algún lugar, los albergues seguían siendo la ubicación principal.

Esta aparente estabilidad puede resultar engañosa. Una persona puede dormir durante un periodo prolongado en el mismo albergue y, aun así, carecer de intimidad, seguridad jurídica, independencia y libertad para construir una vida cotidiana normal. Sigue dependiendo de los recursos de emergencia porque no existe ninguna alternativa permanente.

El informe concluye que muchas personas están realmente atrapadas en alojamientos temporales, no porque rechacen una vivienda permanente, sino porque Ucrania carece de suficientes viviendas sociales y de vías eficaces que permitan pasar de la asistencia de emergencia a un hogar estable.

Más de la mitad de las personas encuestadas —el 54 %— afirmó que en aquel momento necesitaba un alojamiento de emergencia o temporal. La necesidad era especialmente elevada entre las personas que habían estado en prisión, quienes carecían de relaciones de apoyo, las personas con discapacidad y las personas desplazadas internamente.

El desplazamiento y el sinhogarismo están relacionados, pero no son lo mismo

La invasión a gran escala ha desplazado a millones de ucranianos. Muchos han perdido sus hogares a causa de la destrucción, la ocupación o la huida forzosa. Sin embargo, el informe no clasifica automáticamente como persona sin hogar a toda persona desplazada internamente.

Muchas personas desplazadas han conseguido viviendas de alquiler estables, se han trasladado de forma permanente a otro hogar o han encontrado un alojamiento sostenible con familiares. Por tanto, el desplazamiento no implica necesariamente encontrarse en situación de sinhogarismo.

Al mismo tiempo, la frontera entre el desplazamiento y el sinhogarismo puede ser extremadamente frágil. Las personas desplazadas internamente pueden agotar sus ahorros, perder un empleo temporal, tener dificultades para afrontar el aumento del alquiler o descubrir que sus familiares ya no pueden alojarlas. Las diferencias lingüísticas, el desconocimiento de los servicios locales, la discapacidad, la edad y el trauma pueden complicar todavía más sus esfuerzos por establecer una vida estable en una nueva comunidad.

El estudio descubrió que el 40 % de las personas sin hogar encuestadas eran personas desplazadas internamente. En el conjunto de la muestra, el 46 % afirmó que las acciones militares o la ocupación habían sido la principal razón por la que habían perdido su residencia permanente. La proporción ascendía al 84 % entre las personas desplazadas internamente.

Los investigadores excluyeron deliberadamente a las personas que vivían en centros colectivos y en otros alojamientos temporales creados específicamente para la población desplazada internamente. Algunos expertos internacionales incluirían al menos algunas de estas situaciones dentro de una definición amplia del sinhogarismo, especialmente cuando los residentes no disponen de una vía segura hacia una vivienda permanente. Sin embargo, el informe las trata como una categoría separada dentro del contexto de guerra de Ucrania.

Esta decisión metodológica significa que las estimaciones del estudio sobre el sinhogarismo no deben interpretarse como una representación de toda la magnitud del desplazamiento o de la inseguridad residencial provocados por la guerra.

La difuminación de las fronteras entre el «nuevo» sinhogarismo y el «tradicional»

Los expertos entrevistados para el informe describen una distinción cada vez menos clara entre quienes se quedaron sin hogar a causa de la guerra y las personas que ya habían sufrido una exclusión social prolongada.

Al comienzo de la invasión, una persona recientemente desplazada podía llegar a un centro asistencial con documentación, pertenencias personales, experiencia laboral reciente y relaciones familiares activas. Sin embargo, después de meses o años sin una vivienda estable, esas diferencias pueden desaparecer gradualmente.

Los ahorros se agotan. Los documentos se pierden o se deterioran. La salud empeora. Las relaciones se debilitan. Cada vez resulta más difícil conservar empleos temporales. Los rechazos repetidos pueden minar la confianza y la motivación.

El informe señala que las personas que perdieron sus hogares a causa de la guerra pueden llegar a ser exteriormente indistinguibles de quienes habitualmente son descritos como personas sin hogar «tradicionales». Esto hace que su historia relacionada con la guerra sea menos visible y puede reforzar la falsa impresión de que su situación fue consecuencia de decisiones personales, en lugar del desplazamiento, la destrucción, la pobreza o el fracaso de las instituciones.

Esta distinción también puede crear una jerarquía injusta de la compasión. La sociedad puede sentirse tentada a considerar más merecedora de ayuda a una persona que perdió recientemente su hogar en un ataque con misiles que a otra que lleva años viviendo en un albergue. Sin embargo, ambas necesitan dignidad, seguridad, vivienda y apoyo continuado.

El informe advierte contra la separación de las personas sin hogar, los veteranos sin hogar y las personas desplazadas internamente sin hogar en categorías enfrentadas. Sus experiencias son manifestaciones interrelacionadas de una misma crisis residencial provocada por la guerra.

Por qué es importante el lenguaje

Las palabras determinan cómo responde la sociedad.

Cuando el sinhogarismo se entiende únicamente como dormir al aire libre, las personas que viven en albergues, habitaciones inestables, edificios abandonados o alojamientos familiares temporales pueden desaparecer de la vista. Cuando se describe como un estilo de vida, un fracaso individual o una identidad, la sociedad puede ignorar la sucesión de acontecimientos que llevó a una persona a perder su vivienda.

Una comprensión más precisa reconoce el sinhogarismo como una situación residencial y social, no como una característica que define a la persona que la experimenta.

La expresión «persona en situación de sinhogarismo» subraya que esa situación puede cambiar. No reduce al individuo al lugar en el que durmió la noche anterior. También recuerda a las instituciones que el sinhogarismo no debe convertirse en algo permanente simplemente porque alguien haya permanecido mucho tiempo fuera de una vivienda estable.

Reconocer toda la realidad humana

Para la Familia Vicenciana, comprender la amplitud del sinhogarismo es esencial para responder eficazmente. El enfoque vicenciano nunca se ha limitado a ofrecer ayuda inmediata ignorando las circunstancias que mantienen a una persona en la pobreza.

La atención en la calle, la alimentación, la ropa y los albergues de emergencia siguen siendo indispensables. Pero una persona que se aloja temporalmente con familiares puede necesitar ayuda antes de que esa solución se derrumbe. Una persona que vive en un albergue puede necesitar asistencia jurídica y una vivienda permanente, en lugar de otro año de alojamiento de emergencia. Una familia desplazada internamente puede necesitar ayuda para pagar el alquiler antes de que las deudas y el desalojo la empujen al sinhogarismo.

Detectar a tiempo el sinhogarismo permite evitar que se prolongue

En la Ucrania en guerra, un hogar no puede entenderse simplemente como un techo. Es un lugar de seguridad, continuidad, intimidad, pertenencia y esperanza. Reconocer las numerosas maneras en las que las personas pueden perder esa seguridad es el primer paso para garantizar que el refugio de emergencia no se convierta en un destino permanente, sino en un puente hacia un hogar propio.

Imagen © DePaul Group.


Tags:

0 Comentarios

Enviar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

share Compartir