“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños”
Ez 2,8 – 3,4; Sal 118; Mt 18,15.10-14.
La pregunta de los discípulos sobre quién es el mayor en el Reino de los cielos, lleva cola larga. Sí, porque el modelo de Iglesia~comunidad~servicio no entraba, y no entra en los esquemas sociales de nuestro mundo, de antes y de ahora. Nuestro barro, es el mismo. La idea de que, quien asume un cargo en la comunidad~Iglesia, ya está en otro nivel superior, mas importante. La respuesta de Jesús es hacerse como los niños. Y tengamos en cuenta la situación social de los niños de aquella época, no tenían derechos legales, como quien dice, no eran; todo lo que recibían era regalo. El Reino, sólo se recibe, es un don del cielo, no se entra en él por cualidades o dones especiales, tampoco por los cargos recibidos en la Iglesia~comunidad; sólo se recibe abriendo los brazos y el corazón al cielo, si lo hacemos quedaremos sorprendidos de tanta bondad aquí y allá, y más allá. Seremos felices. Segurito.
“Dios ama a los sencillos; los corazones sencillos son su deleite. La sencillez consiste en hablar siempre con verdad, sin doblez, sin fingimiento” SVP.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Rosendo Martínez Flores C.M.








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