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La crisis oculta del sinhogarismo en Ucrania: lo que revelan las cifras

por .famvin | Ago 9, 2026 | Conflictos bélicos, Formación, Sinhogarismo | 0 comentarios

Homelessness in Ukraine in Wartime: Assessment of the Situation and Public Attitudes [El sinhogarismo en Ucrania en tiempos de guerra: evaluación de la situación y de las actitudes de la población] es un importante estudio analítico realizado por Depaul Ukraine , en colaboración con el Grupo Sociológico «Rating» y el Instituto Mykhailo Ptoukha de Demografía y Calidad de Vida de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania . La investigación recibió el apoyo financiero de la Agencia Católica para el Desarrollo Internacional —Catholic Agency for Overseas Development— (CAFOD) . Depaul Ukraine forma parte del Grupo Depaul internacional y lleva casi dos décadas trabajando en Ucrania con personas que se encuentran en situación de sinhogarismo o corren el riesgo de perder su hogar.

El estudio combina varias modalidades complementarias de investigación, realizadas en abril de 2026. Incluye entrevistas presenciales a 1.090 personas usuarias de servicios de atención a personas sin hogar en Kyiv, Odesa, Járkiv y Leópolis ; una encuesta detallada a 250 personas en situación de sinhogarismo; entrevistas en profundidad con 10 representantes de organizaciones que prestan asistencia; y una encuesta telefónica representativa a escala nacional realizada a 1.200 adultos ucranianos. También emplea el marco europeo ETHOS Light , que reconoce que el sinhogarismo no consiste únicamente en vivir en la calle, sino también en alojarse en albergues, alojamientos temporales o viviendas no convencionales, o en permanecer provisionalmente con familiares o amigos por no disponer de un hogar seguro.

A partir de este amplio conjunto de datos, la siguiente serie explora doce dimensiones diferentes del sinhogarismo en la Ucrania en guerra: desde su magnitud, en gran medida oculta, y sus causas, hasta la salud, el empleo, los prejuicios sociales, las soluciones habitacionales y la necesidad de un cambio sistémico. En conjunto, los artículos pretenden hacer visibles a las personas que se encuentran detrás de las estadísticas y promover una respuesta informada, compasiva y eficaz.

Invitamos a todos los miembros de la Familia Vicenciana a conocer mejor la crisis del sinhogarismo creada y agravada por la guerra en Ucrania, a descubrir cómo están respondiendo las organizaciones vicencianas y a profundizar en las conclusiones de este estudio, ya sea a través de estos doce resúmenes o mediante la lectura del informe completo.

Puede leer o descargar el informe completo haciendo clic aquí (en inglés).

Las estadísticas oficiales reflejan solo una parte del sinhogarismo en la Ucrania en guerra. Un importante y reciente estudio de Depaul Ukraine indica que decenas de miles de personas no aparecen en los registros y que la verdadera magnitud de la crisis podría ser muy superior a la que muestran los datos existentes.

Una crisis oculta a plena vista

La guerra ha transformado la crisis de la vivienda en Ucrania. Se han destruido hogares, comunidades enteras han sido desarraigadas, los medios de subsistencia se han visto interrumpidos y las redes familiares de apoyo se han dispersado por todo el país y más allá de sus fronteras. Sin embargo, aunque el sinhogarismo aumenta, sigue siendo difícil conocer toda su magnitud.

El informe analítico El sinhogarismo en Ucrania en tiempos de guerra: evaluación de la situación y de las actitudes de la población constituye uno de los intentos más detallados de medir esta realidad. Realizado por Depaul Ukraine, en colaboración con el Grupo Sociológico «Rating» y el Instituto Mykhailo Ptoukha de Demografía y Calidad de Vida, el estudio revela una enorme diferencia entre el número de personas registradas oficialmente y el de aquellas que probablemente se encuentran en situación de sinhogarismo.

Según el Ministerio de Política Social de Ucrania, a 1 de enero de 2026, 12.451 personas habían recibido servicios en centros para personas sin hogar. Sin embargo, basándose en su investigación sobre el terreno y en sus cálculos, el informe estima que el número real de personas atendidas por estos servicios podría situarse entre 57.000 y 121.000.

En otras palabras, las cifras oficiales podrían estar registrando únicamente una quinta parte —o quizá tan solo una décima parte— de la población que utiliza estos servicios.

Y ni siquiera esta estimación cuenta toda la historia.

Qué contabilizaron los investigadores

La evaluación de la magnitud del problema se basó en entrevistas presenciales a 1.090 adultos localizados en diversos centros asistenciales y puntos de distribución de alimentos de Kyiv, Odesa, Járkiv y Leópolis durante abril de 2026. Los investigadores examinaron la frecuencia con la que las personas utilizaban estos servicios, si acudían a más de un centro y cómo se comparaban las cifras obtenidas mediante el trabajo de campo con las estadísticas administrativas.

El estudio también incluyó una encuesta más detallada a 250 personas en situación de sinhogarismo, entrevistas con 10 expertos que trabajan en este ámbito y una encuesta telefónica a escala nacional realizada a 1.200 adultos ucranianos. En conjunto, estos diferentes componentes ofrecen una imagen no solo de cuántas personas podrían estar afectadas, sino también de cómo se vive y se percibe el sinhogarismo.

Las cifras son estimaciones, no un censo completo. Esta distinción es importante. Sin embargo, las diferencias descubiertas entre los registros oficiales y las personas localizadas durante el estudio son tan grandes que no pueden descartarse como una variación estadística menor.

Más bien, ponen de manifiesto un sistema de atención al sinhogarismo que solo alcanza a una parte de las personas que necesitan ayuda.

Tres ciudades, tres diferencias enormes

Las pruebas más claras proceden de Kyiv, Odesa y Járkiv.

En Kyiv, los investigadores estimaron que 1.038 personas en situación de sinhogarismo habían utilizado los servicios durante el mes en el que se realizó la encuesta. Esta cifra se obtuvo después de ajustar los datos para tener en cuenta las visitas repetidas y la asistencia a varios centros. Los registros administrativos del Gobierno solo contabilizaban 170 personas atendidas.

Por tanto, la estimación del estudio era aproximadamente seis veces superior a la cifra oficial. Los investigadores también identificaron a 342 personas que afirmaron no acudir a ningún centro para personas sin hogar.

En Odesa, el número estimado de personas usuarias de los servicios era de 516, frente a una cifra oficial de 232. Aunque la diferencia era menor que en las otras ciudades, el trabajo de campo seguía indicando que había aproximadamente el doble de personas que las recogidas en los registros administrativos. La encuesta también identificó a 852 personas que no acudían a ningún centro para personas sin hogar.

La discrepancia más llamativa apareció en Járkiv, una ciudad profundamente afectada por la guerra. El estudio estimó que 3.924 personas utilizaban servicios de atención a personas sin hogar, mientras que los datos administrativos solo registraban 160. Esto significa que la cifra identificada por la investigación era aproximadamente 25 veces superior al recuento oficial.

El contraste entre las ciudades resultaba sorprendente. Los sistemas oficiales parecían registrar alrededor del 45 % de la población estimada que utilizaba estos servicios en Odesa, el 16,4 % en Kyiv y apenas el 4,1 % en Járkiv.

Leópolis también fue incluida en el trabajo de campo, pero los investigadores no utilizaron sus resultados para calcular la estimación nacional porque el número de centros participantes era insuficiente para ofrecer una evaluación fiable de toda la ciudad. Esta limitación se reconoce abiertamente en el informe e ilustra la dificultad de obtener datos precisos sobre el sinhogarismo en tiempos de guerra.

Las personas que ningún sistema registra

La estimación nacional de entre 57.000 y 121.000 personas se refiere principalmente a quienes reciben servicios en centros para personas sin hogar. Pero muchas otras nunca entran en un albergue, visitan un centro de apoyo o acuden a un punto de distribución de alimentos.

Algunas pueden dormir en edificios abandonados, sótanos, garajes, estaciones de ferrocarril u otros lugares inseguros. Otras se trasladan temporalmente entre las viviendas de familiares y conocidos. Algunas pueden evitar los servicios porque desconocen las ayudas disponibles, carecen de documentación, desconfían de las instituciones, han tenido experiencias negativas con los servicios públicos o no desean ser identificadas formalmente.

Por ello, el informe advierte de que el número real de personas en situación de sinhogarismo podría ser considerablemente superior al intervalo calculado.

Los expertos entrevistados para la investigación ofrecieron una evaluación mucho más amplia de la situación durante la guerra, sugiriendo que el número total de personas que experimentan alguna forma de sinhogarismo podría superar el millón de personas. Esta cifra no debe confundirse con la estimación estadística del estudio, que sitúa entre 57.000 y 121.000 el número de personas usuarias de servicios. Más bien, refleja una comprensión más amplia por parte de los expertos de la exclusión y la inestabilidad residenciales provocadas por el desplazamiento, la destrucción, la pobreza y la guerra.

El informe también excluye deliberadamente a muchas personas desplazadas internamente que viven en centros colectivos o en otras modalidades de alojamiento temporal habilitadas durante la guerra. Algunas definiciones internacionales clasificarían estas situaciones dentro de un espectro más amplio del sinhogarismo, pero los investigadores las trataron como una categoría separada en el contexto ucraniano.

Por tanto, las cifras presentadas no pretenden exagerar la crisis. En todo caso, podrían representar únicamente su dimensión más visible.

Por qué es importante disponer de cifras precisas

Contabilizar a las personas no resuelve el sinhogarismo. Pero, sin información fiable, los gobiernos y las comunidades no pueden saber cuántos albergues, trabajadores sociales, servicios médicos, programas de asistencia jurídica o viviendas permanentes son necesarios.

Cuando miles de personas permanecen ausentes de los registros oficiales, también pueden quedar excluidas de los presupuestos y de las políticas públicas.

El informe identifica la falta de información objetiva y sistemática como uno de los principales obstáculos para ofrecer una respuesta nacional eficaz. Recomienda combinar los registros administrativos con recuentos en la calle, encuestas, análisis de expertos e investigaciones periódicas, tanto a escala nacional como municipal.

Esto permitiría que Ucrania pasara de un sistema de emergencia dedicado constantemente a «apagar fuegos» a políticas que prevengan el sinhogarismo, respondan con rapidez cuando alguien pierde su vivienda y ayuden a las personas a regresar a hogares permanentes antes de que su situación se prolongue.

Por tanto, disponer de datos fiables es mucho más que una cuestión técnica. Determina quién se hace visible, qué necesidades se reconocen y si las instituciones públicas están preparadas para responder.

Ver a la persona detrás de la estadística

Para los miembros de la Familia Vicenciana, la diferencia revelada por este informe plantea un desafío especial. La tradición vicenciana comienza acercándose a las personas que han sido ignoradas, escuchando su experiencia y reconociendo su dignidad antes de decidir qué ayuda necesitan.

Una persona que no es contabilizada puede convertirse fácilmente en una persona a la que la sociedad no ve.

Las cifras —12.451 personas registradas oficialmente, quizá entre 57.000 y 121.000 usuarias de servicios y, potencialmente, muchas más fuera de cualquier sistema— representan a hombres y mujeres cuyos hogares, relaciones, salud, empleo y sensación de seguridad han quedado dañados por circunstancias que no pueden reducirse a un fracaso individual.

La investigación de Depaul Ukraine constituye un primer acto de servicio esencial: hace más visible una crisis invisible.

Las cifras no ofrecen la respuesta definitiva, pero conducen a una conclusión inevitable: el sinhogarismo en la Ucrania en guerra está mucho más extendido de lo que indican los registros oficiales, y cualquier respuesta adecuada debe comenzar reconociendo las verdaderas dimensiones de esta emergencia humana.

Imagen © DePaul Group.


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