“¿Qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?”
Nah 2,1. 3. 3,1-2; Deut 32; Mt 16,24-28.
Pedro “va por lana y sale trasquilado”, acababa de expresar a Jesús su preocupación por el futuro anunciado: la cruz. Esa idea está fuera de lugar para el Mesías glorioso y poderoso esperado con ansias. Y ahora, Jesús sale con otra imagen, y para ellos, sus discípulos. “el que quiera seguirme…”. Cuántos cambios de mentalidad o conversión tenemos que atrevernos a hacer los que queremos ser discípulos de Cristo. ¿Cuándo sacaremos de la cabeza que seguir a Jesús y ponerse al servicio del reino, no es privilegio al estilo de este mundo, ni es para liberarse de todos los males y los malos de este mundo; es para entregar la vida a ejemplo del Maestro, al servicio del Reino del Padre; pues “¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”
La gloria vendrá al final, como consecuencia de una vida entregada en servicio de Cristo en los pobres y todo ser humano necesitado. “Entonces pagará a cada uno según su conducta”.
“La mundanidad espiritual, que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia, es buscar, en lugar de la gloria del Señor, la gloria humana y el bienestar personal. Es lo que el Señor reprochaba a los fariseos” EG 93.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Rosendo Martínez Flores C.M.








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