“Mujer, qué grande es tu fe”
Jer 31,1-7; Sal Jer. 31; Mt 15,21-28.
Esta mujer que grita detrás de Jesús no es judía, por tanto, es considerada excluida de la salvación e impura. Posiblemente el pedido de los discípulos va en esta línea, no tiene sentido que venga molestando, “despídela”. Pero los gritos insistentes de la cananea, expresión de su fe, provocan el diálogo con el Maestro, éste, parece no interesarle el dolor de la cananea. Se puede leer, también, como la pedagogía de Jesús para ayudarle a purificar su fe. Pero también como la objeción de la comunidad cristiana primitiva para aceptar los convertidos del mundo pagano. Expresa también la universalidad de la salvación.
Mi fe en Jesús, ¿hasta dónde me lleva en mi insistencia en la oración? Y, una vez dentro de la comunidad cristiana, ¿con qué actitudes y gestos recibo o me acerco a los que no son de mi misma religión, grupo o servicio parroquial? Dígase lo mismo de los que no piensan igual que yo sobre la iglesia, sobre el Papa o sobre el partido político.
“La misión es siempre obra de Dios y se realiza en comunión eclesial. Cada vocación cristiana es un don gratuito y, al mismo tiempo, un compromiso a ponerse en camino, a salir, para anunciar la alegría del Evangelio”. Papa Francisco 30 de abril 2024.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Rosendo Martínez Flores C.M.








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