Hoy, 4 de agosto de 2026, los miembros de la Familia Vicenciana oramos por salarios justos para los trabajadores domésticos y agrícolas.
Los trabajadores domésticos y agrícolas realizan labores esenciales para la vida de las familias y de la sociedad. Sin embargo, muchos reciben salarios insuficientes, trabajan en condiciones precarias o carecen de protección legal.
San Vicente enseñó que la caridad siempre debe ir acompañada de justicia. Respetar a los trabajadores significa garantizar una remuneración justa y reconocer la dignidad de su labor.
Oramos hoy por todos los trabajadores domésticos y agrícolas. Que sean tratados con justicia, reciban salarios dignos y estén protegidos frente a cualquier forma de explotación.
Palabra de Dios
“No retendrás el salario del pobre y necesitado.”
(Deuteronomio 24,14)
Oración
Dios de justicia, bendice a quienes trabajan cuidando hogares, cultivos y comunidades. Fortalece los esfuerzos para garantizar salarios justos, condiciones seguras y respeto para todos. Amén.







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