“Toda planta que no ha plantado mi Padre del cielo, será arrancada”
Jer 30,1-2. 12-15. 18-22; Sal 101; Mt 15,1-2. 10-14.
Tendremos en cuenta en esta meditación la importancia dada a los ritos sobre la pureza según la ley que la comunidad religiosa judía acostumbraba.
Cuestionan la libertad de Jesús y sus discípulos frente a las tradiciones, “Pues no se lavan las manos antes de comer”. Consideraban pecado transgredir esta ley y otras por el estilo. Pero Jesús, dirigiéndose a la multitud les da una nueva enseñanza sobre lo que de verdad mancha al hombre. Lo que ellos pretenden en el fondo era preservarse como pueblo privilegiado, con derechos ante Dios por cumplir bien las leyes religiosas. Es lo que ataca Jesús.
¿Qué costumbres religiosas y santas cumplimos en la familia o en la comunidad parroquial, como tradición de “nuestros mayores”, pero que nos esclavizan y no nos permiten ser de verdad cristianos? En resumen, por cumplir los ritos de los sacramentos y rezos, me siento seguro de la salvación. Ya no necesito más nada. Uff. ¿Será? Piénsalo bien mejor.
“El verdadero celo no se limita a buenos deseos, sino que se traduce en obras concretas de caridad y evangelización”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Rosendo Martínez Flores C.M.








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