Ver a Cristo en el rostro de los pobres

Evangelio y Vida para el 30 de julio de 2026

por .famvin | Jul 30, 2026 | Evangelio y Vida, Reflexiones | 0 comentarios

“Dichoso el que espera en el Señor”

Jer 18, 1-6; Sal 145; Mt 13, 47-53.

En la parábola de la red echada al mar Jesús habla desde la experiencia de los pescadores de Galilea, desde lo cotidiano de la gente sencilla: salir al lago, lanzar la red, esperar, recogerla llena y, ya en la orilla, sentarse a separar los peces buenos de los que no sirven. Es la imagen de una jornada completa, con su cansancio y su satisfacción.

Entonces, el Reino de los Cielos –dice Jesús– es como esa red que recoge peces de toda clase. Todos estamos dentro de esa red, la separación viene después. No es que se trate de un Dios que excluye los “perfectos” de los “imperfectos”, somos nosotros quienes decidimos qué tipo de “pez” queremos ser. En este sentido, siempre es fundamental en la vida cristiana, reconocer qué movimientos interiores, (ejemplo: egoísmo, empatía, compasión) vienen de Dios y cuáles nos alejan de Él. La vida, como la red, recoge muchas cosas en nuestro corazón. Por ello, el discernimiento es esa “orilla” cotidiana donde, con la gracia de Dios, vamos separando lo que conduce a la vida de lo que nos vacía por dentro y nos deshumaniza. Hay que buscar y hallar a Dios en todas las cosas, para que al final de la jornada, nuestra vida pueda ser recogida como un fruto bueno.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Guillermo Flores Chávez C.M.


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