Desde 2023, AIC Madagascar lleva a cabo un programa de acompañamiento social y educativo en la región sudeste, la cual es una de las más pobres del país. En algunas zonas rurales aisladas, más del 85 % de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Las familias ahí sufren las consecuencias del aumento del costo de vida, de los ciclones, de las sequías en repetición y de la destrucción de los cultivos alimentarios.
Ante esta alarmante situación, AIC Madagascar, en colaboración con AIC Solidarité, ha lanzado un proyecto destinado a mejorar de manera sostenible las condiciones de vida de las madres vulnerables y de los niños en situación de precariedad.
Un acompañamiento integral
El proyecto comenzó en 2023 en el sureste de Madagascar, especialmente en Manakara. Se trata de un programa integral que combina educación, formaciones para jóvenes, acceso a la vivienda y apoyo agrícola.
Desde el inicio del programa, las acciones se han ido desarrollando progresivamente para responder a las necesidades urgentes de 10 familias sin hogar, madres solteras o divorciadas, viudas y niños huérfanos de la región.
Adaptarse a las necesidades del terreno
El programa moviliza activamente al voluntariado AIC, quien se encarga de la supervisión y el acompañamiento de los destinatarios en el día a día.
Entre los resultados obtenidos se encuentran:
- 10 familias se han beneficiado de una vivienda y un terreno.
- 43 madres han terminado con éxito un curso en alfabetización (lectura, escritura y cálculo). La tercera promoción, que cuenta con 22 participantes, está en curso.
- Un número importante de niños ha sido escolarizado. Estos niños también han recibido útiles escolares.
- 34 jóvenes, entre los que hay estudiantes universitarios y desescolarizados, han terminado con éxito formaciones en informática, en conducción y en otras especialidades, que les han permitido obtener una titulación.
El programa beneficia directamente a decenas de familias y a un número creciente de niños y jóvenes cada año.
Un impacto duradero
El enfoque de la AIC se basa en el empoderamiento y la dignidad.
👉 Para las madres, la alfabetización representa un primer paso hacia la independencia. Les permite gestionar mejor sus actividades, seguir la escolaridad de sus hijos y desarrollar iniciativas generadoras de ingresos. La asignación de terrenos y herramientas agrícolas les ofrece la posibilidad de cultivar y luchar contra la inseguridad alimentaria.
“Antes no sabía ni leer ni escribir. Hoy puedo ayudar a mis hijos a hacer las tareas y administrar nuestra pequeña actividad agrícola. Me siento más fuerte y segura”, testifica una madre destinataria.
👉 Para los niños, el acceso a la educación y al material escolar abre el camino hacia un futuro más estable. La promoción de los derechos de los niños es el eje central de todas las acciones llevadas a cabo.
👉 Para los jóvenes, la formación profesional facilita una rápida inserción en el mercado laboral. Varios destinatarios ya han obtenido títulos en para medicina, economía o ciencias sociales, y otros continúan con sus estudios universitarios.
Un joven estudiante con formación en informática comparte: “Gracias a la formación recibida, he adquirido competencias que me permitirán encontrar un empleo después de mis estudios. Esto cambia por completo mi perspectiva de futuro”.
Ir más allá del apoyo material
En una región marcada por las catástrofes climáticas y la pobreza crónica, esta iniciativa no se limita a una ayuda puntual. Ofrece soluciones duraderas.
La originalidad del proyecto radica en su enfoque integral. Vivienda, educación, capacitación, acompañamiento social y apoyo moral se combinan para fortalecer el entorno de vida de las familias en su conjunto. El voluntariado desempeña un papel central al ofrecer apoyo físico, moral, espiritual y psicológico.
Más allá de la ayuda material, el proyecto restaura la esperanza y la confianza en sí mismo de los destinatarios.
Una voluntaria de la asociación nos explica: “No solo ayudamos. Cada día, también recibimos mucho a través de las sonrisas y de los avances de las familias. Eso nos da fuerzas para seguir adelante”.
Artículo enviado por: Hery Ravelojaona
Fuente: https://www.aic-international.org/











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