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Poder misericordioso y bondadoso
Jesús, la imagen del Dios invisible, da a conocer la compasión y el poder del que lo rige todo. El poder, por lo tanto, puede ser compasivo.
Por experiencia, sabemos muy bien que tener poder en el mundo quiere decir ser tirano. Mas se nos propone otra clase de poder, a saber, el que es sinónimo de compasión.
Este poder es del que lo puede todo, del que puede hacer cuanto quiere. Y es precisamente por ser todopoderoso que Dios es compasivo y bondadoso.
Porque su poder es absoluto y, a la vez, compasivo y bondadoso, Dios tiene paciencia con las gentes malas. Conoce él el desenlace de la historia humana; está seguro de la victoria final del reino por más obstáculos que se pongan a que este crezca. Aún más, Dios les da la oportunidad a las gentes malas de arrepentirse.
Y se nos advierte no juzgar de forma temeraria o antes de tiempo. Pues hoy por hoy no más Dios sabe discernir, distinguir las gentes malas de las buenas.
Se nos anima también a que no tengamos en poco los pequeños comienzos del reino de Dios. Pues esos comienzos no pueden menos que producir grandes éxitos. Y nos toca, por supuesto, tomar parte aun de modo pequeño en la obra de difundir la palabra del reino. Lo poco que aportamos los débiles, si bien no se nota, sirve de fermento de paz en nuestra sociedad. Por la gracia de Dios, claro, con la ayuda del Espíritu Santo.
Pues, sí, bendice Dios los comienzos más humildes y se logra el fruto poco a poco (SV.ES:263; SV.ES V:197).
Señor Jesús, concédenos creer de verdad en el Dios de poder y compasión. En ti, da él todo su ser, entregando su cuerpo y derramando su sangre por nosotros. Y haz que guardemos tus parábolas y las meditemos en nuestros corazones, para que den ellas fruto en nosotros y crezcan y florezcan.
19 Julio 2026
16º Domingo de T.O. (A)
Sab 12, 13. 16-19; Rom 8, 26-27; Mt 13, 24-43
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