Hoy, 13 de julio de 2026, los miembros de la Familia Vicenciana oramos por el don del silencio en un mundo ruidoso.
Nuestro mundo está lleno de ruido constante: pantallas, opiniones, distracciones y demandas permanentes de atención.
Sin embargo, Dios suele hablar en el silencio, y a los pobres se les escucha mejor cuando nos detenemos de verdad.
San Vicente valoraba la reflexión y la oración antes de la acción, sabiendo que el servicio sin silencio interior pierde dirección.
Oramos hoy por corazones capaces de silencio, contemplación y escucha profunda.
Palabra de Dios
“Estad quietos y reconoced que yo soy Dios.”
(Salmo 46,11)
Oración
Dios de la presencia silenciosa, calma el ruido que nos rodea y habita en nosotros. Enséñanos a escuchar profundamente: a Ti, a los demás y al clamor de los pobres. Amén.







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