Ver a Cristo en el rostro de los pobres

Una parroquia donde la Iglesia está junto a la gente

por .famvin | Jul 11, 2026 | Historias Vicencianas | 0 comentarios

En Caño Roto, en el extrarradio de Madrid, la parroquia de La Crucifixión del Señor cuenta una historia de fe arraigada en la cercanía, el servicio y el espíritu vicenciano del amor práctico a los pobres.

En los primeros años, cuando el barrio afrontaba profundas dificultades sociales, un grupo de Hermanas Irlandesas decidió hacerse presente allí como una verdadera opción preferencial por los pobres. Levantaron un colegio, y la vida parroquial comenzó de la manera más sencilla: bajo un árbol, donde los vecinos se reunían para celebrar Misas, bodas y bautizos. Más tarde, aquellas celebraciones pasaron al gimnasio del colegio, pero el corazón de la misión siguió siendo el mismo: la Iglesia quería estar allí, cerca de la gente.

Ese mismo espíritu marcó la labor de dos figuras inolvidables: sor Aurelia Muñoz de Arenillas, Hija de la Caridad, y el padre Julio Palomar, que años después sería párroco durante mucho tiempo. Durante la devastadora crisis de la droga de los años setenta y ochenta, ambos se entregaron sin descanso a los jóvenes y a las familias heridas por aquella tragedia. Su presencia no fue distante ni teórica; fue profundamente vicenciana: ver a Cristo en quienes sufren y responder con una caridad concreta y perseverante.

Hoy, esa misión continúa a través de la comunidad parroquial y de la Asociación Nazaret, presente en el barrio desde hace décadas. Su trabajo llega a niños, adultos y migrantes, ofreciendo acompañamiento, apoyo educativo, ayuda laboral y asistencia en los trámites necesarios para regularizar su situación. Actualmente atiende a unos 80 niños, 65 adultos y a un grupo de migrantes que buscan un futuro más estable.

La parroquia se ha convertido también en hogar para muchos pueblos y culturas. A medida que el barrio ha cambiado, han llegado nuevas familias, especialmente de América Latina. Durante una reciente fiesta parroquial, se colocaron las banderas de los países representados en la comunidad: 24 nacionalidades en total. El párroco, Miguel Ángel Sastre, dice con humor que a veces la parroquia “parece la ONU”. Desde hace más de 20 años, la comunidad católica rumana celebra allí también la Eucaristía dominical, dando a la parroquia un rostro aún más internacional.

Pero la diversidad no es solo cultural; también es espiritual y caritativa. La Misa diaria, las Eucaristías dominicales, los grupos bíblicos, el rosario, la adoración semanal y la catequesis de niños y jóvenes alimentan una comunidad sencilla y viva. Al mismo tiempo, su trabajo más fuerte sigue siendo el servicio a través de Cáritas, ayudando no solo a los vecinos del barrio que atraviesan dificultades, sino a toda persona que llama a la puerta con una necesidad.

Niños de catequesis de la parroquia.

Esta misión se hace especialmente visible porque la parroquia convive con dos importantes iniciativas de Cáritas: Jubileo 2000, un centro residencial que acoge a 71 familias, y CEDIA, un centro de acogida para hombres y mujeres en situación de calle. La parroquia y CEDIA comparten algo más que una pared; comparten una misma sensibilidad hacia las personas vulnerables. Algunas de las personas acogidas en CEDIA se integran en la Misa dominical, proclaman las lecturas o participan en el vía crucis del Viernes Santo por las calles del barrio.

Muchas de ellas son jóvenes que llegaron a España buscando una vida mejor. Vienen con heridas, esperanzas y una fe vivida en sus países de origen. En Caño Roto no encuentran una comunidad perfecta, pero sí una Iglesia que quiere caminar con ellas.

La Crucifixión del Señor nos recuerda que el carisma vicenciano no es una idea del pasado. Sigue vivo allí donde la Iglesia decide permanecer cerca de los pobres, acoger al extranjero, acompañar a las familias, servir a quienes no tienen hogar y reconocer la dignidad de cada persona. En esta parroquia de 24 nacionalidades, el Evangelio se hace visible de una forma sencilla y poderosa: estando presentes, escuchando y amando con obras.

Con informaciones del boletín informativo «Odres Nuevos», de la Provincia de España Centro de las Hijas de la Caridad, nº 49, abril de 2026.


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