Durante más de 165 años, la Sociedad de San Vicente de Paúl en el Líbano ha permanecido fiel a su misión de servir a las personas pobres, vulnerables y desplazadas. Fundada en 1860, la SSVP del Líbano ha continuado su labor a través de la guerra, la inestabilidad política y graves dificultades económicas, convirtiéndose en un signo vivo de perseverancia vicenciana y de caridad práctica. Hoy cuenta con 50 Conferencias, 8 Consejos Particulares y 13 obras especiales, y mantiene una larga relación de amistad y hermanamiento con la SSVP de Francia.
La fuerza de esta presencia vicenciana está en su cercanía a las necesidades reales de las personas. En un país donde muchas familias viven una profunda inseguridad, la SSVP del Líbano acompaña a las personas mayores, apoya la educación de los niños, asiste a los refugiados, promueve la atención sanitaria y desarrolla iniciativas sostenibles que ayudan a financiar el servicio a las familias necesitadas. Su labor no se limita a un solo ámbito de la pobreza; responde a la persona entera y a los desafíos complejos que afectan a la sociedad libanesa.
Entre sus servicios, la SSVP del Líbano atiende a personas mayores en residencias, apoya a los niños a través de centros de aprendizaje y ayuda a mantener campamentos para refugiados, muchos de ellos procedentes de Irak y Siria. Estas obras muestran una comprensión vicenciana de la caridad que es a la vez inmediata y de largo alcance: ofrecer refugio, cuidado, educación, dignidad y esperanza a quienes han visto su vida marcada por el desplazamiento, la pobreza o el abandono.
La organización también promueve respuestas creativas y sostenibles frente a la pobreza. Un ejemplo es un proyecto de producción de miel cuyos beneficios se destinan a apoyar a familias necesitadas. Esta iniciativa refleja un modelo de caridad que no se limita a distribuir ayuda, sino que también busca generar recursos, fortalecer la capacidad local y hacer que el servicio sea más sostenible en el tiempo.
Otra iniciativa significativa es Mobilab, una unidad médica móvil que lleva consultas y análisis clínicos a algunas de las zonas más pobres de Beirut. Gracias a este servicio, la atención sanitaria llega a personas que, de otro modo, quizá no podrían acceder a cuidados médicos básicos. Con espíritu vicenciano, Mobilab lleva la ayuda directamente allí donde se encuentra el sufrimiento, haciendo que el cuidado sea más accesible y más humano.
La Familia Vicenciana libanesa también posee un fuerte sentido de misión entre los jóvenes. Los jóvenes vicencianos del Líbano han sido descritos como un grupo unido, motivado y profundamente comprometido con la misión y los valores de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Su presencia es signo de continuidad y renovación: una nueva generación que recibe el carisma vicenciano y lo traduce en servicio en un país marcado por grandes desafíos.
Uno de los grandes proyectos presentados por la SSVP del Líbano es “Rebuilding Lives” —“Reconstruyendo vidas”—, que busca restaurar la iglesia de San Vicente de Paúl en Beirut, destruida por los bombardeos durante la guerra civil, y construir junto a ella un centro social. Este proyecto es mucho más que la reconstrucción de un edificio. Es un símbolo de sanación, memoria y servicio. Al restaurar un lugar vinculado al espíritu vicenciano y crear un centro de acción social, el proyecto pretende reconstruir no solo muros, sino también vidas, relaciones y esperanza.
En el Líbano, la Sociedad de San Vicente de Paúl ofrece un testimonio poderoso a toda la Familia Vicenciana y al público en general. Su historia muestra que la caridad puede perseverar incluso en las circunstancias más difíciles. Sus obras nos recuerdan que el servicio debe ser concreto, organizado, compasivo y creativo. Y su futuro depende del mismo espíritu que la sostiene desde 1860: la convicción de que Cristo se encuentra en los pobres y de que ninguna crisis puede cancelar la llamada a amar.
Con informaciones tomadas del boletín «Ozanam Network», nº 1/2020










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