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Contemplación: Una cosa lleva a la otra

por .famvin | Jul 10, 2026 | Contemplación SSVP USA, Formación, Sociedad de San Vicente de Paúl | 0 comentarios

Este artículo apareció originalmente en ssvpusa.org

En el Londres del siglo XIX, un viajero descontento escribió una carta de queja diciendo que «el tren de la mañana del domingo, aunque tiene un horario fijo, siempre parece pillar a esta compañía ferroviaria por sorpresa». De manera similar, dado que nuestra Regla establece que los presidentes de Conferencia y de Consejo no pueden ejercer más de dos mandatos consecutivos, siempre sabemos con al menos tres años de antelación que se elegirá a un nuevo miembro para desempeñar esa función. ¡Nunca es una sorpresa ni tiene por qué ser una emergencia!

Así como un ferrocarril es más que el tren, una Conferencia es más que su presidente. Por tanto, la identificación de un nuevo presidente debe partir de nuestro enfoque general sobre el liderazgo de servicio. El primer deber del presidente, por ejemplo, es nombrar a los demás miembros de la junta directiva de la Conferencia. Esto debe hacerse siempre teniendo en cuenta los dones y talentos de dichos miembros, en lugar de limitarse a «ocupar el puesto». Por ello, es una buena práctica —especialmente en las Conferencias más grandes— considerar el nombramiento de más de un vicepresidente. De este modo, las responsabilidades de liderazgo se reparten entre más personas, brindando a cada una la oportunidad de poner en práctica sus talentos y de profundizar en su conocimiento de la Sociedad y de las obras de la Conferencia. Así, resulta un paso mucho más sencillo y natural que alguno de ellos considere asumir la presidencia unos años más tarde.

Sin embargo, los miembros de la junta directiva no son los únicos líderes de una Conferencia. Para cada obra especial o proyecto que emprende la Conferencia, existe un responsable o coordinador que lo dirige. A menudo, ese líder se ofrece voluntario debido a un interés especial por el proyecto. Dado que las Conferencias deben permanecer siempre abiertas a las inspiraciones del Espíritu Santo y a nuevas formas de servir al prójimo, debemos escuchar siempre las ideas de los miembros —incluidos los nuevos— sobre posibles nuevas obras. Hacerlo mantiene viva la Conferencia, mejora el servicio al prójimo y ayuda a identificar nuevos líderes. ¿Qué mayor muestra de confianza podemos ofrecer a un miembro con una idea que confiarle su liderazgo?

No obstante, más allá de los cargos, todos somos verdaderamente líderes y servidores los unos de los otros, ya que «todas las decisiones se toman por consenso tras la oración, la reflexión y la consulta necesarias». [Regla, Parte I, 3.1] Los presidentes que fomentan consciente e intencionadamente una cultura de consenso demuestran con el ejemplo que, dado que la Conferencia actúa siempre en unidad y amistad, quien ocupa temporalmente la presidencia está allí para servir, no para mandar, y que dicho cargo está abierto a todos.

Un plan de sucesión no es un organigrama ni un horario de trenes; es una forma de actuar, de decidir y de crecer juntos continuamente. Una cosa lleva a la otra: es un paso pequeño y natural pasar de miembro a coordinador, de coordinador a directivo y de directivo a presidente. No es algo que se busque únicamente cada tres años, sino que se fomenta en cada reunión, en cada labor y en todas nuestras relaciones.

Contemplación

¿Cómo puedo fomentar mejor una cultura de consenso, crecimiento y liderazgo de servicio en mi Conferencia?

Por Timothy Williams
Director Senior de Formación y Desarrollo de Liderazgo
Sociedad de San Vicente de Paúl USA.


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