“Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos”
Hech 12, 1-11; Sal 33; 2 Tim 4, 6-8. 17-18; Mt 16, 13-19.
En este pasaje, Jesús pregunta a sus discípulos: “¿Quién dicen que soy yo?” Después de escuchar varias opiniones, dirige la pregunta directamente a ellos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” Pedro responde con fe: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Entonces Jesús le confía una misión y le dice que sobre esa roca edificará su Iglesia.
Esta pregunta también resuena en nuestra vida cotidiana. No basta saber lo que otros dicen de Jesús; cada uno debe responder personalmente.
¿Es solo una figura histórica? ¿Un maestro admirable? ¿O realmente el Señor que guía mi vida? Nuestra respuesta no se da solo con palabras, sino con decisiones concretas.
Pedro no era perfecto; tenía debilidades y dudas. Sin embargo, Jesús confía en él. Esto nos llena de esperanza: Dios cuenta con nosotros, aun con nuestras limitaciones. En la vida diaria, reconocer a Jesús como el Hijo de Dios significa confiar en su enseñanza, acudir a Él en la oración y vivir unidos a la Iglesia. Cuando nuestra fe es firme como roca, podemos enfrentar las dificultades sin perder la esperanza.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: José Luis Rodríguez.








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