«La Providencia de Dios tiene sus propios caminos y sus propios tiempos; abandonémonos a ella y no intentemos adelantarnos a ella». San Vicente
En la vida de la Iglesia hay momentos en los que el Espíritu teje en silencio nuevos caminos de comunión. La Primera Asamblea General de la Familia Vicenciana de África y Madagascar (VIFAM), celebrada en el Centro de Retiros Subiaco de Nairobi (Kenia) del 19 al 21 de junio de 2026, fue uno de esos momentos de gracia.
Representantes de quince países y de numerosas ramas de la Familia Vicenciana no se reunieron simplemente para crear una nueva estructura, sino para discernir juntos cómo vivir el carisma vicenciano con mayor fidelidad, colaboración y fuerza profética en las diversas realidades de África y Madagascar.
La Asamblea estuvo marcada por la oración, la escucha, la fraternidad, la formación y el discernimiento compartido. Las diferentes lenguas, culturas y experiencias eclesiales se convirtieron en dones que revelaban la riqueza de un carisma que florece cuando se vive en comunión.
Uno de los momentos más significativos fue la visita a la comunidad vicenciana de Thigio y a la escuela KISIMA, donde las Hijas de la Caridad, con el apoyo de la Congregación de la Misión, acompañan a niños, familias y comunidades en situación de vulnerabilidad. Los delegados redescubrieron que toda estructura y todo proyecto solo tienen sentido si nos acercan a las personas pobres.
Tras un proceso de diálogo y discernimiento comunitario, la Asamblea adoptó oficialmente el nombre de VIFAM —Familia Vicenciana de África y Madagascar—, aprobó un logotipo común, creó tres subregiones (Este, Oeste y Sur) y constituyó un Consejo continental de once miembros compuesto por representantes de las ramas históricas, coordinadores subregionales y representantes rotatorios de otras ramas vicencianas.
El nuevo Consejo eligió al P. Emmanuel Tutuwan, CM, como primer Coordinador de la VIFAM. Ejercerá un mandato de cuatro años y elaborará los primeros Estatutos de la VIFAM, que se someterán a la aprobación de los miembros de la Primera Asamblea mediante un proceso virtual.
Los delegados también decidieron por unanimidad que la II Asamblea General de la VIFAM se celebrará en junio de 2030 en un país que se determinará tras una amplia consulta en todo el continente.
El nacimiento de la VIFAM no es solo un avance administrativo, sino un signo teológico de comunión. Expresa la convicción de que el carisma vicentino trasciende cada una de sus ramas y que los retos actuales —la pobreza, las migraciones, la violencia, la degradación ecológica y la exclusión— exigen una respuesta misionera común.
Al regresar a sus países, los participantes se llevaban consigo mucho más que resoluciones oficiales. Llevaban consigo la esperanza de que el Espíritu Santo siga reuniendo a la Familia Vicenciana en un único cuerpo misionero, unido en la caridad y la justicia, para que Cristo sea encontrado y servido en las personas pobres.
Que este nuevo camino continental inspire a toda la Familia Vicenciana mundial a profundizar en la comunión, a reforzar la colaboración y a hacer que la caridad sea cada vez más creativa. ¡Gracias, Kenia!
Memo Campuzano, CM.
Oficina de la Familia Vicenciana.
Imágenes cortesía de Barak Omondi, de la Oficina de Comunicaciones de la Vice Provincia de Kenya de la Congregación de la Misión.












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