“Sácate primero la viga que tienes en el ojo”
2 Re 17, 5-8. 13-15.18; Sal 59; Mt 7, 1-5.
Varias enseñanzas muy concretas para la vida diaria nos da Jesús en este pasaje. Primero nos dice: “No juzguen, para que no sean juzgados”. Con esto no prohíbe discernir entre el bien y el mal, sino condenar al otro desde la soberbia. Es fácil ver la “astilla” en el ojo ajeno y no reconocer la “viga” en el propio. Nos cuesta aceptar nuestros errores, pero señalamos con rapidez los de los demás.
En la convivencia diaria –en la familia, el trabajo o la comunidad– esta actitud genera división. Jesús nos invita a empezar por nosotros mismos, a corregir con humildad y a mirar con misericordia.
Luego nos anima a pedir, buscar y llamar. Dios es un Padre que escucha. Muchas veces nos desanimamos porque las cosas no salen como queremos, pero Él sabe dar lo que realmente necesitamos.
Finalmente, nos presenta la regla de oro: “Traten a los demás como quieren que ellos los traten”. Si viviéramos esto con sinceridad, cambiarían nuestras relaciones. Este Evangelio nos llama a la coherencia, a la confianza y a la caridad concreta en cada gesto cotidiano.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: José Luis Rodríguez.








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