«La Juventud Mariana Vicenciana es un ejemplo vivo de cómo la paciencia, la Providencia y la perseverancia pueden unirse en pro del bien común. Pensad en la paciencia que demostró santa Catalina Labouré a lo largo de su vida. Tras haber tenido el singular honor de una visión y un diálogo con Nuestra Señora, Santa Catalina trabajó durante décadas en un ministerio de servicio a los ancianos, viviendo en un tranquilo anonimato. Reflexionad sobre cómo la Providencia de Dios ha transformado a la Juventud Mariana Vicenciana, conocida inicialmente como los ‘Hijos e Hijas de María’ en Europa, en una organización internacional que da testimonio de la Iglesia y de nuestro carisma en casi todos los continentes y en numerosos países. Demos gracias por la perseverancia de tantos antiguos miembros y moderadores de JMV que fueron los primeros en inspiraros y motivaros para participar en esta gran obra de Dios». — Antiguo Superior General, P. G. Gregory Gay, C.M.
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