“El Hijo, ha venido a dar su vida por muchos”
1 Pe 1, 18-25; Sal 147; Mc 10, 32-45.
En la primera lectura correspondiente a la liturgia de la palabra en este día, encontramos unas palabras muy profundas y conmovedoras que robustecen y acrecientan nuestra fe y compromiso hacia Dios, se trata de una palabra que permanece y que es precisamente la Buena Nueva que nos ayuda a sabernos rescatados por el Señor y que además nos motiva a que nuestra fe y esperanza estén siempre en Dios.
Quien nos ha preparado un lugar en la plenitud de la vida eterna y como un Padre amoroso nos concederá estar a su derecha o a su izquierda, puesto que esos lugares son para quienes Dios Padre los tenga preparados.
Por nuestra parte nos toca mantenernos bajo una dinámica de servicio y entrega de manera humilde y sencilla hacia los demás, de manera especial, hacia los más pobres. Porque, el que quiera ser grande entre nosotros, será primero el servidor de todos, así como nuestro Señor Jesucristo no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. Sirvamos al Señor y Él mismo se encargará de nuestra salvación.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Marco Antonio Landín Estrada C.M.








0 Comentarios