El sábado 7 de febrero de 2026, cuatro estudiantes de último curso de St. Raymond’s Academy for Girls, una escuela en la que las Hermanas de la Caridad de Nueva York enseñan desde 1960, se reunieron conmigo en Rosary Hall, en el campus de la University of Mount Saint Vincent, para un taller del Día de la Justicia Penal. El ministerio patrocinado por las SCNY, Elizabeth Seton Women’s Group, me invitó a dirigir la sesión como continuación de una presentación que había ofrecido meses antes en su asignatura optativa, “Introducción a la Justicia Penal”. Este taller ofreció a las estudiantes interesadas en profundizar en el tema la oportunidad de participar en una conversación y una reflexión más hondas.
Lo que hizo que el día fuera especialmente significativo no fue solo nuestro análisis crítico de políticas como la Fair and Timely Parole Act y la Second Look Act, sino también la manera tan reflexiva en que las estudiantes consideraron las realidades humanas que hay detrás de estas políticas. A través del diálogo, actividades interactivas y preguntas muy bien planteadas, exploraron la justicia no simplemente como un sistema legal, sino como una responsabilidad compartida dentro de la sociedad.
Algunas estudiantes descubrieron nuevos intereses académicos —como la posibilidad de estudiar psicología forense—, mientras que otras se dieron cuenta de que contribuir a la justicia no exige necesariamente desarrollar una carrera profesional en ese ámbito. Más bien, puede comenzar con actos cotidianos de compromiso cívico, como informarse sobre cuestiones importantes, ponerse en contacto con los legisladores, registrarse para votar —ya que se acercaban a su 18.º cumpleaños— y alzar la voz cuando algo es injusto.
Lo que más destacó fue la apertura de las estudiantes a diferentes perspectivas y su disposición a relacionar las lecciones de la historia con acontecimientos actuales, como los “archivos Epstein”. Reflexionaron sobre cómo la cultura actual de las redes sociales y las historias emergentes en las noticias pueden atraer una mayor atención sobre verdades que permanecieron ocultas durante muchos años. Al mismo tiempo, las estudiantes reconocieron que con “el conocimiento viene la responsabilidad” de buscar la rendición de cuentas, la compasión y de usar sus voces con sabiduría.
Sus reflexiones, recogidas a continuación, fueron un poderoso recordatorio de que la próxima generación está deseosa no solo de comprender el mundo con mayor profundidad, sino también de ayudar a transformarlo con una justicia más restaurativa.
Por: Diandra Garcia-Heredia, coordinadora de Incidencia y Programas en la Oficina PJIC de las Hermanas de la Caridad de Nueva York

Grace Milligan-Joseph, promoción de 2026
El seminario del Día de la Justicia Penal del 7 de febrero fue tanto informativo como inspirador. Aprendimos sobre iniciativas importantes como la Fair and Timely Parole Act y la Second Look Act, y se nos animó a contemplar el sistema de justicia desde múltiples perspectivas, teniendo en cuenta tanto los procesos legales como su impacto humano. Lo que más me llamó la atención fue el énfasis en el compromiso cívico activo: contactar con los legisladores, localizar a nuestros representantes y registrarnos para votar. Esta es una forma de marcar la diferencia incluso sin trabajar directamente en el ámbito de la justicia penal. Aunque personalmente no me interesa seguir una carrera en este campo, el seminario me motivó a mantenerme informada e implicada, recordándome que todos podemos desempeñar un papel en la promoción de la equidad y la rendición de cuentas dentro de nuestro sistema de justicia.
Tatianna Morales, promoción de 2026
Estoy enormemente agradecida por la oportunidad de hablar con Diandra Garcia, de la Oficina PJIC de las SCNY. Junto con cuatro de mis compañeras, pude asistir a una charla muy estimulante e inspiradora en la que hablamos sobre la paz y la justicia en el mundo actual y sobre maneras de influir positivamente en él. Comenzó con una dinámica inicial muy interesante en la que teníamos que presentarnos indicando nuestros estudios universitarios previstos y nuestras metas profesionales. Creo que una de mis partes favoritas fue un juego interactivo muy interesante en el que teníamos que hacer una pregunta o dar una sugerencia a partir de un escenario con dos opciones. Fue un gran reto para nosotras, que nos llevó a pensar críticamente juntas. Como estudiante que desea entrar en el ámbito de la justicia penal, puedo decir sinceramente que aprendí mucho de esta experiencia, porque abrió mi mente a nuevas perspectivas sobre cómo puedo influir positivamente en el mundo.
Leah Gonzalez, promoción de 2026
¡Este día fue una experiencia educativa muy interesante! Disfruté muchísimo de nuestra conversación. Algo que me llamó la atención fue darme cuenta de que, aunque el sistema de justicia penal ha mejorado, todavía queda mucho trabajo por hacer. Por ejemplo, siento que las personas con poder que toman decisiones sobre los cargos no siempre son castigadas por sus propios errores. Esto me inspiró a promover la justicia alzando la voz sobre los problemas de la sociedad cuando otros tienen miedo. Quiero estudiar psicología, y ahora puedo verme estudiando Psicología Forense. Este día me hizo darme cuenta de lo importante e interesante que es el campo de la Justicia Penal. ¡Aprendí muchísimo y realmente me inspiró!
Eva Castillo, promoción de 2026
Poder asistir al Día de la Justicia Penal el 7 de febrero fue una oportunidad increíble. Reunirnos para hablar y aprender sobre cuestiones urgentes de nuestra comunidad siempre es algo muy constructivo. Creo que también es algo que debería suceder con más frecuencia, por eso estoy agradecida por la oportunidad. Personalmente, sé que no quiero dedicarme profesionalmente a la justicia penal. Pero esta charla me enseñó que el hecho de que la carrera que he elegido no tenga nada que ver con el sistema de justicia penal no significa que no pueda implicarme. Involucrarme, aunque sea enviando cartas a mis representantes para expresar mi opinión, marca una diferencia en el mundo. Esta charla realmente me ayudó a darme cuenta de la importancia de expresar lo que piensas y hacer que tu voz sea escuchada. Me sentí verdaderamente agradecida de formar parte de una conversación tan inspiradora en la que pudimos compartir abiertamente nuestras ideas sobre el estado del sistema de justicia penal.








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