“He manifestado tu Nombre a los hombres”
Hech 20, 17-27; Sal 67; Jn 17, 1-11.
Que agradable es cada vez que escuchamos a Jesús manifestar su preocupación por cada uno de nosotros, cuando él mismo clama al Padre que cuide de nosotros y no haga ser uno como ellos lo son en sí, que participemos de la misma naturaleza del Hijo y que al mismo tiempo podamos conocer la majestuosidad de un Padre amoroso que siempre se preocupa y cuida de nosotros.
Se trata de un Padre, quien es digno de ensalzar y manifestar su nombre a todas personas, para que en una verdadera comunión nos alegremos y exultemos a Dios en medio de nosotros y de todas las naciones. Esto es, llevando a cabo la obra que Dios a cada uno de nosotros nos encomienda realizar, sea en nuestra familia, en el trabajo, en la escuela, en nuestra sociedad y en nuestra Iglesia.
Que todo esto sea suficiente para manifestar el Nombre de Dios que camina en medio de su pueblo, hagamos esto como nos invitan San Juan en el Evangelio, dando testimonio para que los demás busquen su conversión, se conviertan siempre a Dios y crean siempre en nuestro Señor Jesús. Tengamos claro que, si buscamos convencer a los demás, hemos de empezar por nosotros mismos.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Marco Antonio Landín Estrada C.M.








0 Comentarios