“Dejo otra vez el mundo y me voy al Padre”
Hech 18, 23-28; Sal 46; Jn 16, 23-28.
Jesús ha venido preparando a sus discípulos para vivir el acontecimiento que el día de mañana vamos a celebrar, es decir la Ascensión del Señor, su retorno glorioso a la casa del Padre, y ante esto, ahora sólo queda a los discípulos lo que hoy en día nos sigue tocando a nosotros, el hablar de Cristo y todo lo que él ha hecho por nosotros y por toda la humanidad.
Con toda claridad y con un firme testimonio, siguiendo la encomienda a los discípulos, nos toca a nosotros en estos tiempos hablar tal y como Cristo lo ha hecho, con claridad acerca del padre, esto lo podemos conseguir siempre con el auxilio de la gracia que Dios concede a quienes en Él hemos creído.
Hay que hablar de todo lo que Jesús ha hecho por y con nosotros, además de dar a conocer también el sentido de su Resurrección que encierra su retorno glorioso a la casa del Padre, para que en comunión nos envíen al Espíritu Santo para guiar nuestros pasos y prepararnos para cuando nos toque, también, a nosotros retornar a la casa de Dios de donde hemos salido… ¡Sepamos que Dios está en medio de nosotros y no vacila!
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Marco Antonio Landín Estrada C.M.








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