“El Señor es amigo de su pueblo”
Hech 16, 1 -15; Sal 149; Jn 15, 16-26.
Con las palabras del Salmo 149 iluminamos nuestra reflexión de este día, sin quitar el dedo del renglón sobre lo que San Juan nos ha venido proponiendo, haciéndonos saber que el Señor nos ha amado tanto y que al enviarnos su Espíritu nos llama para estar con Él. Desde esta dinámica podemos, en primer lugar, sentirnos amados, luego sentirnos sus amigos. Así, cuando decimos que el Señor es amigo de su pueblo tengamos presente que esto es un llamado a la gratitud y a la adoración gozosa, desde donde podemos reconocer que Dios se complace con su pueblo y nos muestra constantemente el camino que nos lleva a conquistar la Salvación que por medio de nuestro Señor Jesucristo hemos obtenido.
En esto podemos ver entonces que, al decir que el Señor es amigo de su pueblo, aludimos a una amistad que se fundamenta en una relación de cercanía, fidelidad y presencia constante, tal y como lo entienden algunos Padres de la Iglesia.
Por lo tanto, hay que valorar y cuidar esa amistad por parte de Dios hacia nosotros y vivamos constantemente ese mismo ambiente de amistad entre nosotros con una fe y una alabanza vivas.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Marco Antonio Landín Estrada C.M.









0 Comentarios