Novena en Honor a Santa Luisa de Marillac 2026, día 9

por .famvin | May 8, 2026 | Formación, Reflexiones | 1 comentario

Oración para todos los días:

Señor Dios, Padre de misericordia, que en tu infinita providencia quisiste formar en Santa Luisa de Marillac un corazón dócil a tu Espíritu y ardiente en la caridad hacia los más pobres, te bendecimos porque en ella nos has revelado que el amor verdadero no es solo sentimiento, sino participación en la misma vida de tu Hijo, que se hizo siervo para la salvación del mundo.

Concédenos, por tu gracia, ser configurados con Cristo humilde y obediente, para reconocerlo vivo y presente en los que sufren, en los olvidados y en los pequeños. Derrama en nosotros el Espíritu Santo, para que, como Santa Luisa, no busquemos nuestras seguridades, sino que vivamos abandonados a tu voluntad, sirviendo con ternura, creatividad y fidelidad allí donde la caridad sea más urgente.

Haz que nuestras manos prolonguen las tuyas, que nuestra mirada sea transparente a tu compasión, y que nuestra vida entera se convierta en signo visible de tu amor providente.

Que, siguiendo su ejemplo, aprendamos a unir contemplación y servicio, descubriendo en cada acto de amor un camino real de santificación y una participación en el misterio pascual de tu Hijo.

Te lo pedimos por Jesucristo, Siervo y Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de abandono (Obras Completas, Marillac, pág. 673)

Te adoro, ¡oh mi buen Dios! y reconozco haber recibido de ti mi conservación; y por el amor que te debo, me abandono enteramente a las disposiciones de tu Santa Voluntad; y aunque llena de flaquezas y de motivos de humillación por mis pecados, me confío a tu misericordia y te suplico, por el amor que tienes a tus criaturas, la asistencia de tu Espíritu Santo, para el total cumplimiento del designio que, desde toda la eternidad, ha tenido tu Santa Voluntad sobre mi alma y sobre todas las que han sido redimidas por la sangre de Jesucristo tu Único hijo.

Padre nuestro, Ave María y gloría.

Día 9: EL DESPRENDIMIENTO DE LOS CARGOS Y EL MANDO

1. Signo

En el centro del lugar de oración, a los pies de la cruz o de la imagen de Santa Luisa, colóquese un manojo de llaves (símbolo tradicional de la administración, el control y la autoridad) junto a una jofaina y una toalla blanca y sencilla. Este signo dual nos sitúa ante la paradoja del liderazgo cristiano: toda autoridad que recibimos en este mundo debe ser rendida ante Dios y transformada en la toalla del servicio humilde, recordando que no somos dueños de la viña, sino simples obreros.

2. Comentario inicial

Hermanos y hermanas, llegamos a la culminación de nuestra novena abordando la que quizá sea la prueba de fuego más difícil para el corazón humano y el discípulo de Cristo: soltar el poder. Con frecuencia, disfrazamos nuestro apego al mando bajo la excusa del celo pastoral, de la responsabilidad familiar o de la eficiencia en el trabajo. Llegamos a creer que somos indispensables, atando nuestra identidad a los cargos que ocupamos. En este último día, Santa Luisa de Marillac nos entrega su testamento espiritual de suprema libertad: la renuncia voluntaria al afán de control. El verdadero servidor de Dios sabe dar un paso al costado en silencio, con la profunda paz de quien reconoce que la obra no es suya, sino del Creador. Pidamos hoy la gracia del desprendimiento total para ser siervos inútiles pero infinitamente amados.

3. Inspiración bíblica

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos (Mc 10, 42-45)

«Jesús los llamó y les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos»».

Palabra del Señor.

4. Reflexión

El Evangelio invierte radicalmente la pirámide del poder humano. Para el mundo, la grandeza se mide por la cantidad de personas que uno tiene a su cargo; para Cristo, la grandeza se mide por la cantidad de personas a las que uno está dispuesto a lavarle los pies. La autoridad, en el léxico del Reino de los Cielos, no es dominio, sino diakonía (servicio).

Santa Luisa de Marillac, quien fuera cofundadora y superiora de la Compañía de las Hijas de la Caridad, ejerció una gran autoridad en su tiempo. Sin embargo, su grandeza teológica radica precisamente en su negativa a adueñarse de esa autoridad. Escuchemos la estremecedora sinceridad de su alma al meditar sobre la dirección espiritual:

«Mucho he deseado imitarle en el abandono total y voluntario de todas las cosas y en especial en el desprecio de todo empleo que lleve consigo mando; trataré de verme libre de ello antes de mi muerte o más bien durante mi vida, ya que no tengo ningún interés en (saber) quién ha de ocupar mi puesto cuando las cosas deban alejarme de él, debiendo estar convencida de que Dios es el Dueño absoluto de la dirección de las almas» (Escrito E. 58, pág. 765).

¡Qué majestuosa lección de libertad interior! Luisa anhela «el desprecio de todo empleo que lleve consigo mando» para imitar el despojamiento total de Jesús. Pero va más allá y ataca la raíz misma de nuestra vanidad: la ansiedad por la sucesión. Muchas veces decimos estar dispuestos a dejar un cargo, siempre y cuando podamos elegir a quién dejárselo, para asegurarnos de que nuestro legado perdure. Santa Luisa corta de raíz esta tentación afirmando tajantemente: «no tengo ningún interés en saber quién ha de ocupar mi puesto». ¿Por qué tanta ligereza de equipaje? Por una convicción teológica inamovible: «Dios es el Dueño absoluto de la dirección de las almas». Cuando creemos de verdad que es el Espíritu Santo quien gobierna a la Iglesia, a nuestras familias y nuestras obras de caridad, desaparece la angustia. Soltar el timón ya no es un fracaso, sino el acto supremo de fe y adoración a la Providencia divina.

5. Preguntas para la reflexión

  • ¿Ato mi valor personal, mi autoestima o mi identidad cristiana a los cargos, títulos o responsabilidades que ejerzo en mi comunidad, trabajo o familia?
  • ¿Sufro de «síndrome de salvador», creyendo en el fondo que las cosas solo saldrán bien si yo estoy al mando y controlo cada detalle?
  • ¿Estoy dispuesto a dar un paso al costado con paz y alegría, permitiendo que otros asuman el liderazgo, confiando en que «Dios es el Dueño absoluto» de su propia obra?

Oración al Espíritu Santo (Obras completas, Marillac. pág. 827)

Espíritu Santo, Amor del Padre y del Hijo, ven a purificar y embellecer mi alma para que sea agradable a mi Salvador y que yo pueda recibirle para gloria suya y mi salvación. Con todo mi corazón te deseo ¡oh Pan de los Ángeles, no mires mi indignidad que me aleja de ti, sino tu Amor que tantas veces me ha invitado a acercarme. Te ruego que te des todo a mí, Oh Dios mío! y que tu preciosísimo Cuerpo, tu Alma santa y tu gloriosa Divinidad a quien adoro en este Santísimo Sacramento, tomen entera posesión de mi misma.

¡Oh dulce Jesús, oh buen Jesús, mi Dios y mi Todo! Ten piedad de todas las almas rescatadas con tu preciosísima Sangre, hiérelas fuertemente con un dardo de tu Amor para tornarlas agradecidas al Amor que te ha hecho darte a nosotros en este Santísimo Sacramento, por el cual te ofrezco la gloria que tienes desde toda la eternidad en ti mismo, todas las gracias de que has colmado a la Santísima Virgen y a los Santos y la gloria que ellos te tributarán eternamente por ese mismo Amor.

Oración a la Santísima Virgen, de Santa Luisa de Marillac

Santísima Virgen, creo y confieso tu Santa e Inmaculada Concepción, pura y sin mancha. ¡Purísima Virgen!, por tu pureza virginal, tu Inmaculada Concepción y tu gloriosa cualidad de Madre Dios, alcánzame de tu amado Hijo: la humildad, la caridad, una gran pureza de corazón, cuerpo y espíritu, la perseverancia en mi vocación, el don de oración, una santa vida y una buena muerte.

Gozos Santa Luisa de Marillac:

Gozo en tu infancia noble y pura,
Santa Luisa, luz de amor y ternura.
En Poissy creciste con fe y bondad,
Guíanos en el camino de la caridad.

Gozo en tu corazón lleno de esperanza,
Aunque la vida te cambió la balanza.
De religiosa a esposa y madre fiel,
En cada rol mostraste ser un pincel.

Gozo en tu entrega a los desamparados,
Con San Vicente, los has aliviado.
En la Caridad, fundaste un hogar,
Para que muchos pudieran sanar.

Gozo en tu fe, inquebrantable y sincera,
A pesar de la crisis, fuiste una lumbrera.
En la oscuridad, encontraste la luz,
Y a seguir a Cristo nos conduces, Luisa, tú.

Gozo en tu legado de amor y servicio,
Que sigue vivo, no es un artificio.
Hijas de la Caridad, tu visión continúa,
En cada acto de amor, tu espíritu actúa.

Gozo en tu santidad, ejemplo de vida,
Santa Luisa, en ti la gracia es compartida.
Ruega por nosotros, que buscamos ser,
Instrumentos de paz y bien hacer.

Gozo en tu unión con Dios, tan profunda,
Que en el cielo y la tierra resuena y abunda.
Santa Luisa, patrona de los sociales,
Ayúdanos a ser en el amor, radicales.

Fuente: http://www.corazondepaul.org/

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1 Comentario

  1. Intercede por la Paz en oriente medio oh nuestra querida Madre Santa Luisa. Son muchas las víctimas especialmente los niños que necesitan crecer en ambientes protegidos, con alimentos y espacio de recreación. Por tus ruegos se respete la vida de los pueblos que son sometidos a la guerra absurda. Amén.

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