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Seguir a Jesús, camino, verdad y vida
Jesús es el camino y la verdad y la vida. Lograrle seguir, por su gracia, quiere decir llegar a la verdad y a la vida eterna.
Se turban los que a quienes Jesús eligió, llamó a que le vinieran a seguir. Es que le han oído decir: «Hijitos, me queda poco de estar con vosostros». Por si fuera poco, él ha predicho la traición de uno de ellos y también la negación de Pedro.
Los que nos decimos discípulos de él hoy nos turbamos también y estamos tristes por unas y otras razones. Quizá nos agobian y nos afligen los pecados pasados. Y perdemos el ánimo. Pues por más que nos esforcemos por seguir el camino recto, nos vemos muy lejos aún de la meta.
O puede ser que, con subir el precio de las cosas debido a la guerra, nos acongojemos por nuestra vida. Y ¿no nos desconciertan las guerras, las violencias, los conflictos y las divisiones que asistimos en nuestros días? Hay también, claro, las ansiedades y las inquietudes que nos azotan sin que sepamos las causas de ellas.
Por lo tanto, nos dice también Jesús: «No se turbe vuestro corazón. Creed en Dios y creed también en mí». Aún más, nos dice que él es el camino y la verdad y la vida. Él es el camino que lleva a Dios, la solidez y la fuente de vida que buscamos. Es decir, en Dios no más hallará descanso, —dice san Agustín—, nuestro corazón inquieto. En Dios no más está nuestra plena autorrealización.
Y seguir a Jesús para que seamos veraces, sólidos y vivos de modo pleno quiere decir olvidarnos de nosotros mismos. Es continuar sus obras de liberación (véase «Evangelio)».
Señor Jesús, concédenos poderte seguir hasta el fin, hasta entregar nuestro cuerpo y derramar nuestra sangre. Y haz que hagamos obras de servicio, diakonia, que lleve a la comunión, a que seamos piedras vivas del templo del Espíritu. Intercede también por nosotros que somos débiles para que Dios nos dé la gracia de perseverar hasta la muerte (SV.ES IX:332). Para que él borre en nosotros toda culpa.
3 May 2026
Domingo 5º de Pascua (A)
Hch 6, 1-7; 1 Pd 2, 4-9; Jn 14, 1-12
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