Hoy, 30 de abril de 2026, los miembros de la Familia Vicenciana oramos por quienes reconstruyen su vida tras un colapso económico.
El desempleo, la inflación y la deuda han destruido vidas en muchos países.
Empezar de nuevo exige valor… y ayuda.
Oramos hoy por las familias, trabajadores y comunidades que intentan recuperar su dignidad y su esperanza tras una crisis económica.
Palabra de Dios
«Levanta del polvo al pobre, y al necesitado lo saca del basurero.»
(Salmo 113,7)
Oración
Señor de los humildes, levanta a quienes lo han perdido todo. Inspíranos a construir economías justas, donde todos puedan volver a florecer. Amén.
Este mismo día celebramos también con alegría la fiesta de San José Benedicto Cottolengo, un sacerdote de extraordinaria compasión que dedicó su vida al servicio de los más pobres, los enfermos y los abandonados por la sociedad. Nacido en Italia en 1786, respondió a una profunda llamada de Dios tras presenciar la muerte de una mujer pobre que no recibió atención médica. En 1832, fundó la Pequeña Casa de la Divina Providencia en Turín, que se convirtió en una vasta comunidad que ofrecía cuidados a los más vulnerables, independientemente de su edad, condición o circunstancias. Confiando plenamente en la Divina Providencia, nunca pidió dinero, creyendo que Dios proveería a través de corazones generosos. Hoy en día, la labor de la familia Cottolengo —sacerdotes, hermanas, hermanos y colaboradores laicos— continúa su legado de caridad alegre y hospitalidad radical hacia aquellos a quienes la sociedad a menudo olvida.
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