La Federación de Hermanas de la Caridad de Norteamérica es una asociación voluntaria de 13 congregaciones de religiosas. Movidas por el amor de Cristo y unidas en la misión de la Caridad, las Hermanas de la Federación de la Caridad responden a los clamores de las personas que viven en la pobreza y en los márgenes. Su misión en la Iglesia continúa los valores originarios de San Vicente de Paúl, Santa Luisa de Marillac y Santa Isabel Ana Seton.
Las Hermanas e Hijas de la Caridad prestan sus servicios en Estados Unidos, Canadá y en otros 24 países en diversos ámbitos: educación y administración, servicios sociales, atención sanitaria, residencias de ancianos y atención a la tercera edad, atención pastoral, servicios a la juventud, servicios humanos y refugios para personas sin hogar, abogacía, centros comunitarios, organizaciones sin ánimo de lucro, ministerios en barrios marginales y muchos más.
Historia de la Federación
El legado apostólico en Estados Unidos, cardenal Amleto Giovanni Cicognani (1883-1973), recomendó a las hijas espirituales de Isabel Bayley Seton que colaboraran para impulsar la causa de canonización de esta conversa, que fue esposa, madre, viuda, madre en solitario, fundadora y líder espiritual. A pesar de las dificultades de crecimiento, las Hermanas de la Caridad de San José, constituídas en 1817 en Maryland, continuaron desarrollándose y floreciendo en nuevas congregaciones independientes en Norteamérica: Nueva York (1846), Cincinnati (1852), Halifax (1856), Convent Station (1859) y Greensburg (1870). Las circunstancias problemáticas que rodearon las divisiones iniciales de Emmitsburg fueron una fuente de sufrimiento para todas las implicadas, especialmente después de que sacerdotes franceses emigrados pertenecientes a la Sociedad de San Sulpicio (Sulpicianos) de Baltimore dispusieran que las Hermanas de la Caridad de San José se unieran (1850) a la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (HC) de París, Francia.
Las maestras de formación inicial fueron el primer grupo invitado a reunirse a través de la Federación (1966). Esto condujo al debate continuo sobre las prácticas de formación y al patrocinio de programas de formación (1985), El Programa Raíces (1986), Raíces en el Camino (1987), Raíces Revisitadas, y un retiro final de votos (1989). Más tarde, las Hermanas de la Caridad de Nueva York y las Hermanas de la Caridad de Santa Isabel establecieron un noviciado conjunto (1990) que se convirtió (1992) en un noviciado de colaboración con la participación adicional de las Hermanas de la Caridad de Seton Hill, las Provincias de Nueva York y Boston de las Hermanas de la Caridad de Halifax, y más tarde otros miembros de la Federación. Una reunión anual de formadores derivó (1989) en la Compañía de Personal de Formación de la Caridad (CCFP), que se afilió (1992) a la Federación como subgrupo formal.
Los miembros se centraron en el legado educativo de Seton como trampolín para analizar posibilidades de colaboración a través de conferencias anuales de colegios setonianos (1967). La Federación también aprovechó aniversarios especiales para promover las celebraciones setonianas junto con el año del bicentenario del nacimiento de Isabel Ana Seton (1974), y el bicentenario de los Estados Unidos (1976).
La Federación se centró casi exclusivamente a promover la causa de santidad de Isabel Bayley Seton hasta 1975. La causa de Seton fue presentada en Roma en 1940. El beato Juan XXIII declaró venerable a la Madre Seton el 18 de diciembre de 1959, y también presidió su beatificación el 17 de marzo de 1963. El Papa Pablo VI la canonizó como Santa Isabel Ana Seton el 14 de septiembre durante el Año Santo de 1975 y el Año Internacional de la Mujer.
Tras el éxito de su colaboración en la Causa de canonización, la Federación se centró en proyectos conjuntos relacionados con el carisma, la formación y la misión. Las congregaciones miembros exploraron la triple base de la renovación recomendada por el Concilio Vaticano II —el Evangelio, los signos de los tiempos y el espíritu original de los fundadores— y llegaron a una nueva toma de conciencia y aprecio de su herencia compartida y de su responsabilidad en la administración del carisma vicenciano y setoniano expresado a través de la Tradición de la Caridad (Cf. Perfectae Caritatis, §1-2).
Entre sus primeros proyectos intercongregacionales figuraban un boletín, la celebración de la fiesta de la Beata Isabel Ana Seton, reuniones especiales en encuentros profesionales y la publicación de informes relacionados con la defensa de la justicia social y los ministerios locales entre las personas oprimidas por la pobreza. Los miembros ayudaron al Gremio Madre Seton con las relaciones públicas y la promoción de la causa Seton (1969) y ejercieron como docentes en el Santuario Seton de Emmitsburg. Los miembros también pusieron en marcha campañas para conseguir la aprobación de un sello postal dedicado a Seton por parte del Citizens Stamp Advisory Committee del Servicio Postal de Estados Unidos (1977). Las representantes se reunían informalmente como Charity Connections para compartir reflexiones y escribir ensayos ocasionales sobre el carisma, publicados más tarde (1988) en formato de folleto, Living the Charity Charism.
La Federación también ha emprendido importantes proyectos de publicación. En 1991, se encargó a la Hermana Hildegarde Marie Mahoney, S.C. (Nueva Jersey), que preparara un manuscrito sobre la historia de la Federación, pero el deterioro de su vista le obligó a abandonar el proyecto. La Hermana Geraldine Anthony, S.C. (Halifax), terminó A Vision of Service (Sheed & Ward, 1997), que se publicó durante el quincuagésimo aniversario de la Federación.
Para hacer más accesibles los escritos de Santa Isabel Ana Seton, la Federación nombró (1996) a la Hermana Regina Bechtle, SC (Nueva York), y a la Hermana Judith Metz, SC (Cincinnati), coeditoras para la publicación del corpus de los documentos de Seton encontrados en numerosos archivos de Estados Unidos y Canadá. La doctora Ellin M. Kelly transcribió estos documentos y actuó como editora del manuscrito junto con representantes de la Federación que formaron un Comité Asesor para la obra en tres volúmenes Elizabeth Bayley Seton Collected Writings (New City Press, 2000).
Durante las reuniones anuales de la Federación, los miembros consideraron estrategias para hacer más eficaz su carisma compartido en el mundo moderno, especialmente en las áreas de justicia social, espiritualidad y programas de renovación (1974). Los miembros exploraron la viabilidad de un estudio común del carisma, lo que les llevó a adoptar una resolución (1977) para animar a cada comunidad de la Federación a comprometerse en el estudio, la reflexión y el intercambio continuos de las vidas de Vicente de Paúl, Luisa de Marillac y Isabel Bayley Seton. Uno de los resultados fue el inicio (1988) de Caridad: Una visión compartida, un programa de formación permanente. Un resultado posterior fue el primero de varios simposios académicos para explorar la relevancia histórica y teológica del Legado de Seton (1992). El Instituto de Estudios Vicencianos colaboró con la Federación y publicó las actas de los simposios y listados anotados, por repositorio, de los escritos de Elizabeth Bayley Seton en The Vincentian Heritage. La Federación lanzó (1999) un nuevo proyecto Charity 2000 & Beyond para ofrecer otra serie de oportunidades de formación permanente.
Los miembros de la Federación deseaban forjar vínculos con otros grupos de la Familia Vicenciana y nombraron (1969) a la Hermana Mathilde Comstock, HC, (1901-1997) y más tarde (1984) a la Hermana Rosemary Fleming, SC (Greensburg), como representantes oficiales del grupo para servir en la junta nacional de las Damas de la Caridad de los Estados Unidos. Las Damas de la Caridad, iniciadas en París (1634), se desarrollaron a partir de la primera fundación de Vicente de Paúl en Châtillon-les-Dombes, Francia (1617). Luisa de Marillac participó activamente en las Damas de la Caridad, de las que surgieron las Hijas de la Caridad. Con el tiempo evolucionó una conciencia de la Familia Vicenciana ampliada junto con el deseo de la Federación de fortalecer la red y la colaboración intercongregacional. La Hermana Theresa Capria, SC (Nueva York), representó a la Federación en la Asamblea General de 1998 de la Congregación de la Misión en Roma.
Ya en 1973, los miembros de la Federación se comprometieron a buscar estrategias eficaces para el desarrollo humano, a promover la inversión en iniciativas de comunidades minoritarias y a dar respuestas corporativas a cuestiones de justicia social. Posteriormente, los miembros buscaron formas de estudiar las necesidades y los recursos humanos insatisfechos (1979) con el objetivo de coordinar y crear redes entre los ministerios ya existentes que responden a los prójimos necesitados (1987). Con el fin de ser defensoras más eficaces en cuestiones de paz y justicia, la Federación obtuvo el reconocimiento como Organización No Gubernamental (ONG) ante las Naciones Unidas en 1997. La hermana María Elena Dio, SC (Halifax), fue la primera representante de la Federación ante el Departamento de Información Pública de las Naciones Unidas.
Congregaciones miembros
- Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl: fueron fundadas en París en 1633 por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac. Las Hijas de la Caridad se entregan a Dios, en comunidad, para el servicio de las personas que viven en pobreza.
- Provincia de Santa Isabel Ana Seton: En el siglo XIX, inspirada por el trabajo de estas Hijas primeras, Santa Isabel Ana Seton fundó la primera comunidad de Hermanas en suelo americano, conocida como las Hermanas de la Caridad de San José. En 1850, muchos años después de la muerte de Santa Isabel Ana, su comunidad de Emmitsburg se unió a las Hijas de la Caridad de París. Desde este pequeño comienzo, las Hermanas viajaron al Oeste estableciendo su primera misión de California en San Francisco en 1852. La Provincia de Santa Isabel Ana Seton (antes Provincia de Los Altos Hills) se encuentra en Los Altos Hills, California. En la actualidad, las Hijas prestan servicios sociales, sanitarios y educativos en todo el estado de California y en partes de Alaska, Arizona, Nuevo México y Utah. Las Hermanas también trabajan como misioneras en el Congo y Kenia. La Provincia de las Hijas de la Caridad de Santa Isabel Ana Seton forma parte de la comunidad mundial de las Hijas de la Caridad, que cuenta con más de 14.000 hermanas que viven y trabajan en más de 90 países. Las Hijas de la Caridad se entregan a Dios, en comunidad, para el servicio de las personas que viven en la pobreza.
- Provincia de Santa Luisa: Las Hijas establecieron varias provincias en todo Estados Unidos y más adelante, en 2011, unificaron cuatro de cinco de esas provincias para establecer la Provincia de Santa Luisa, cuya central se encuentra en San Luis, Missouri. Hoy las Hijas sirven en una variedad de ministerios que incluyen servicios sociales, atención médica, educación, ministerio de prisiones, servicios para inmigrantes, lucha contra el tráfico de personas, parroquias y ministerios de justicia social. La Provincia de Santa Luisa de las Hijas de la Caridad forma parte de la comunidad mundial de las Hijas de la Caridad que cuenta con más de 14.000 hermanas que viven y trabajan en más de 90 países. Las Hermanas de la Provincia de Santa Luisa sirven en 15 estados de EE.UU., Montreal, Quebec, Canadá, y como misioneras en todos los continentes excepto en la Antártida y Australia.
- Las Religiosas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón: La Congregación de las Religiosas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (NDSC) se fundó en 1924 cuando la Madre Marie-Anne y 52 religiosas acadias [antiguas colonias de Nueva Francia en las tres provincias marítimas de Canadá, Nueva Escocia, Nuevo Brunswick e Isla del Príncipe Eduardo] pertenecientes a las Hermanas de la Caridad de la Inmaculada Concepción (SCIC) de Saint John, Nuevo Brunswick, obtuvieron permiso de Roma para fundar una nueva congregación cuya misión sería ayudar al pueblo acadio a sobrevivir en su lengua (francés), su cultura y su fe católica. Su principal campo de trabajo apostólico en aquel momento era la educación. En la actualidad, las hermanas se dedican a la justicia social, la sanidad, la pastoral juvenil y de adultos, la catequesis, la música y otras formas de trabajo pastoral en Nueva Brunswick (Canadá).
- Hermanas de la Caridad de Cincinnati: Comenzaron su andadura en 1829, cuando cuatro hermanas de Emmitsburg, Maryland, abrieron la Escuela y Asilo de Huérfanos de San Pedro en Cincinnati, Ohio. En 1852, con el apoyo del arzobispo John Purcell, las hermanas de Cincinnati se convirtieron en una congregación diocesana. Bajo el liderazgo de la Madre Margaret George, la comunidad de Cincinnati estableció escuelas, hospitales y agencias de servicios sociales principalmente en Ohio, Michigan, Nuevo México y Colorado. En la actualidad, las Hermanas de la Caridad de Cincinnati siguen viviendo su misión al servicio del pueblo de Dios en todos los ámbitos de la educación, la sanidad y los servicios sociales en tres países y 20 diócesis de Estados Unidos. Se esfuerzan por vivir los valores del Evangelio actuando con justicia, construyendo relaciones de amor, compartiendo sus recursos con los necesitados y cuidando de toda la creación..
- Hermanas de la Caridad de Halifax: Las Hermanas de la Caridad de Halifax surgieron a raiz de una petición del obispo de Halifax a las Hermanas de la Caridad de Nueva York, para que hermanas enseñaran en su ciudad. Hacia 1856, el creciente trabajo y el número cada vez mayor de mujeres jóvenes que deseaban unirse a ellas condujeron al establecimiento de una congregación independiente, conocida como las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl en Halifax, Nueva Escocia, Canadá. En la actualidad, las hermanas prestan servicio en los ámbitos tradicionales de la educación, la atención sanitaria y los servicios sociales, así como en comedores sociales, la defensa de la justicia social y el activismo en las Naciones Unidas. Las hermanas viven y prestan sus servicios en Canadá, Estados Unidos, Bermudas, Perú y Belice. La misión de las Hermanas de la Caridad de Halifax es dar testimonio gozoso del amor: el amor a Dios, a los demás y a todas las personas.
- Hermanas de la Caridad de la Inmaculada Concepción: Las Hermanas de la Caridad de la Inmaculada Concepción se establecieron en Saint John, New Brunswick, Canadá, como respuesta a las necesidades urgentes de los huérfanos e inmigrantes irlandeses. El obispo Thomas Connolly recurrió al noviciado femenino de las Hermanas de la Caridad de Nueva York para fundar la nueva comunidad. Originaria de Irlanda, Honoria Conway había vivido en Saint John antes de entrar en ese noviciado y regresó con tres compañeras para fundar la primera congregación religiosa católica romana de habla inglesa fundada en Canadá, en 1854. En la actualidad, las hermanas en Canadá y Perú están comprometidas con ministerios de divulgación, asesoramiento, atención pastoral, acompañamiento espiritual y cambio sistémico, abogando por la justicia social y ecológica y por la paz. Los asociados de la congregación comparten y expresan el carisma de la Caridad.
- Hermanas de la Caridad de Leavenworth: Las primeras Hermanas de la Caridad llegaron a Leavenworth, Kansas, en 1858. La Madre Xavier Ross, su fundadora, respondó a la petición inicial del obispo John Baptist Miege de «ir al norte», al Medio Oeste, desde Nashville, Tennessee. En la actualidad, las Hermanas de la Caridad de Leavenworth trabajan como educadoras, administradoras, agentes de pastoral, consejeras, defensoras y en otras funciones, atendiendo a personas de todas las edades y con diversas necesidades. Las Hermanas ejercen su ministerio en Estados Unidos, Perú e Italia. Impulsadas por el amor de Cristo, las Hermanas de la Caridad de Leavenworth viven su misión ofreciendo todos los servicios a su alcance para satisfacer las necesidades críticas del pueblo de Dios.
- Hermanas de la Caridad de Nazaret: Las Hermanas de la Caridad de Nazaret se fundaron en 1812 en respuesta a la petición del obispo Flaget, que buscaba mujeres jóvenes dispuestas a proporcionar educación religiosa a los hijos de las familias católicas que habían emigrado a Kentucky desde Maryland tras la Guerra de la Independencia. En 1822, la escuela de una sola estancia de la granja de St. Thomas se quedó pequeña y, bajo la dirección de la fundadora Catherine Spalding, las hermanas se trasladaron a Nazareth, Kentucky, donde construyeron una nueva escuela llamada Academia Nazaret. En la actualidad, las hermanas siguen prestando sus servicios en la educación, así como en la asistencia sanitaria y el trabajo social. Las Hermanas de la Caridad de Nazaret viven y trabajan en un mundo internacional y multicultural, con tres provincias en todo el mundo: la Provincia Occidental de EE.UU. y Belice, la Provincia de Patna en el norte de la India y Nepal, y la Provincia de Bangalore en el sur de la India. La misión de las hermanas es «trabajar por la justicia en solidaridad con los pueblos oprimidos, especialmente los económicamente pobres y las mujeres, y cuidar la tierra. Comprometemos nuestras vidas y recursos, tanto personal como corporativamente, en diversos ministerios para llevar a cabo esta misión».
- Hermanas de la Caridad de Nueva York: En 1809, Santa Isabel Ana Seton fundó la primera comunidad de Hermanas en Estados Unidos, conocida como las Hermanas de la Caridad de San José. En 1817, Santa Isabel envió a tres de sus hermanas a la ciudad de Nueva York para abrir un orfanato, estableciendo la fundación de las Hermanas de la Caridad en Nueva York. Durante los más de 200 años siguientes, las hermanas hicieron frente a los retos de la época y atendieron las necesidades de los enfermos, los pobres y los huérfanos. En la actualidad, las hermanas prestan servicios en los ámbitos de la sanidad, los servicios humanos, la educación, la defensa de los inmigrantes, los servicios sociales y la justicia ecológica en Nueva York y Luisiana, así como en Guatemala. La misión de las Hermanas de la Caridad de Nueva York es participar en la misión permanente de Jesús revelando el amor del Padre en sus vidas y en sus diversos ministerios con y para todos los necesitados, especialmente los pobres.
- Hermanas de la Caridad de Nuestra Señora de la Merced: Las Hermanas de la Caridad de Nuestra Señora de la Merced fueron fundadas en 1829 por el Obispo John England, el primer Obispo de Charleston, Carolina del Sur. Mientras estaba en Baltimore asistiendo al Primer Concilio Provincial, conoció a cuatro mujeres que estaban dispuestas a regresar a Charleston con él y convertirse en miembros fundadores de una nueva congregación. Durante los más de 175 años siguientes, las hermanas abrieron escuelas, hospitales y agencias de asistencia social que darían testimonio de su misión compartida en Cristo: Cuidar de los pobres, los sin educación y los huérfanos. En la actualidad, las Hermanas se dedican a la educación, la pastoral parroquial y la pastoral de la tercera edad, además de patrocinar los Servicios de Extensión Comunitaria de Nuestra Señora de la Merced, que atienden a personas que viven en la pobreza. Profundamente arraigadas en su herencia común de humildad, sencillez y caridad, las hermanas miran con alegría hacia el futuro.
- Hermanas de la Caridad de Santa Isabel: Las Hermanas de la Caridad de Santa Isabel comenzaron con la petición del primer Obispo de Newark de tener una comunidad de religiosas para su recién establecida diócesis que abarcaba todo el estado de Nueva Jersey. La Madre Mary Xavier Mehegan fundó la comunidad de Nueva Jersey en 1859, conocida como las Hermanas de la Caridad de Santa Isabel, que con el tiempo se trasladó a Convent Station, Nueva Jersey. En la actualidad, las hermanas prestan sus servicios en los ámbitos de la educación, la sanidad, la pastoral y los servicios sociales en 16 diócesis de Estados Unidos, en El Salvador y en Haití. La misión de las Hermanas de la Caridad de Santa Isabel es proclamar el Evangelio de Jesucristo, que vino «a llevar la buena noticia a los pobres, a proclamar la libertad a los cautivos y a los ciegos la vista, a liberar a los oprimidos, a proclamar el año de gracia del Señor».
- Hermanas de la Caridad de Seton Hill: Las Hermanas de la Caridad de Seton Hill nacieron a partir de la congregación de las Hermanas de la Caridad de Cincinnati en 1870. La hermana Aloysia Lowe y un pequeño grupo de hermanas de Cincinnati respondieron a la petición del obispo Michael Domenec de la diócesis de Pittsburgh para atender las necesidades de la creciente población católica de Altoona, Pensilvania. Las hermanas se trasladaron a Greensburg, Pensilvania, en 1882. A lo largo de su historia, establecieron y atendieron hospitales y escuelas. La Academia Saint Joseph para niñas de Greensburg se convirtió en la Universidad Seton Hill. En Estados Unidos, las Hermanas de la Caridad de Seton Hill han respondido a las necesidades de un mundo cambiante, principalmente en los ámbitos de la educación, la sanidad, la pastoral parroquial y los servicios sociales. En 1960, cuatro hermanas fueron enviadas a Corea del Sur para establecer una escuela para niñas. Muchas hermanas se ofrecieron voluntarias para el ministerio en Corea en los años siguientes, y su trabajo prosperó. En 2002, casi 200 hermanas coreanas habían ingresado en la congregación, que se reestructuró entonces en dos provincias. Las hermanas de la Provincia de Corea ejercen su ministerio en la educación, la pastoral parroquial, el trabajo social, el trabajo en retiros y con personas con discapacidades físicas. Las Hermanas de la Caridad de Seton Hill son una congregación apostólica internacional de religiosas que trabajan en Estados Unidos, Corea del Sur y Ecuador. Los ministerios de la congregación se guían por el uso prudente de los recursos disponibles, respetuosos de la dignidad humana, protectores de los derechos humanos, dedicados especialmente a los pobres y oprimidos, arraigados en la fe, animados por la oración, apoyados por la vida en común y realizados con humildad, sencillez y caridad.
- Hermanas de Santa Marta de Antigonish: Las Hermanas de Santa Marta de Antigonish respondieron por primera vez al clamor por la hospitalidad evangélica en 1900 en la Universidad de San Francisco Javier, donde acogieron a los estudiantes y sacerdotes con su presencia y prestando el servicio de administración de la casa. Las 15 hermanas fundadoras, originalmente una orden auxiliar de las Hermanas de la Caridad de Halifax, fueron invitadas a establecerse como una congregación religiosa nueva y separada en Antigonish, Nueva Escocia, Canadá. La joven congregación no tardó en escuchar y abrazar un nuevo clamor de hospitalidad evangélica como asistentas, enfermeras, maestras y trabajadoras sociales. Hoy en día, las Martas se esfuerzan por ser núcleos de esperanza en nuestro mundo y están comprometidas en diversos ministerios, como retiros y dirección espiritual, cuidado de enfermos, ministerio de calle, atención pastoral, defensa de la justicia social, defensa ecológica, hospitalidad y educación. Las Hermanas trabajan y sirven en Nueva Escocia, Quebec y Alberta (Canadá). Las Martas se comprometen a vivir su misión de «escuchar, acoger y responder al clamor por la hospitalidad evangélica».
- Hermanas de Santa Marta de la Isla del Príncipe Eduardo: La única congregación religiosa nacida en una isla, las Hermanas de Santa Marta de la Isla del Príncipe Eduardo, Canadá, fue creada por el obispo Henry O’Leary el 17 de julio de 1916. Siendo ‘un hombre con visión’, vio que el quehacer de la iglesia requería expansión en lo social, educativo y espiritual. Inmediatamente comenzó a reclutar mujeres laicas interesadas, y en el transcurso del año cuatro mujeres de la Isla iniciaron la formación formal con las Hermanas de Santa Marta de Antigonish. En la actualidad, las Martas trabajan en la Isla del Príncipe Eduardo y en Nueva Escocia y se dedican a diversos ministerios, como programas de espiritualidad, dirección espiritual y retiros, atención a los pobres, servicios de ayuda a los toxicómanos, ministerio penitenciario, atención pastoral, ministerio parroquial, educación, justicia ecológica, defensa de la justicia social y atención a los pueblos indígenas. Las Martas se comprometen a vivir su carisma de sencillez, atención y hospitalidad, sirviendo a las necesidades de la Iglesia en una vida consagrada a Dios en comunidad.









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