Entrar por la puerta de las ovejas
Jesús es el pastor que saca fuera a las ovejas y las lleva a verdes pastos. Él es la puerta también, por la que pueden ellas entrar y salir.
Ser pastor Jesús quiere decir camina él delante de nosotros para dirigirnos, guiarnos. Y ser él la puerta para entrar y salir es ser él el solo mediador entre Dios y nosotros; no hay salvación en ningún otro.
Desde luego, nos conoce íntimamente el que nos conduce a la salvación y a la vida plena y abundante. Hasta nos llama por nuestro nombre. Mas, a nuestra vez, ¿lo conocemos de verdad? ¿Conocemos su voz?
Y al respecto de esto, hemos de tener cuidado. Pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Podemos confundir, pues, la voz de Jesús con la que nos llama a la guerra, la violencia.
Jesús nos ama también de forma desinteresada. Él busca no más nuestro bien. Lo que más le importa es cuidarnos y procurar nuestra seguridad. Busca en especial a los que necesitan protección y guía.
Al amar, ¿buscamos lo de él, lo del otro? Si no, querrá decir esto que nos falta aún entrar por la puerta que es él. La puerta estrecha de su muerte y su resurrección.
Señor Jesús, concédenos seguirte hasta el fin, hasta entregar nuestro cuerpo y derramar nuestra sangre. Y entrar por ti para hallar la salvación y la abundancia. Ayúdanos también a conocerte de forma íntima y conocer con certeza tu voz. Haz que no cejemos de pedirte en la oración: «Si tú estuvieras en mi lugar, ¿qué harías en esta ocasión?» (SV.ES XI:240). Así, nos nos dejaremos llevar por las voces de los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Y escaparemos de esta generación perversa y no andaremos descarriados cual ovejas.
26 Abril 2026
Domingo 4º de Pascua (A)
Hch 2, 14a. 36-31; 1 Pd 2, 20b-25; Jn 10, 1-10
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