Evangelio y Vida para el 21 de abril de 2026
“Yo soy el pan de vida”
Hch 7, 51-8, 1; Sal 30; Jn 6, 30-35.
El discurso de Esteban termina en violencia. Quienes no quieren escuchar la verdad se tapan los oídos y apedrean. Así actúa el pecado cuando se siente descubierto: calla al testigo. Pero Esteban, lleno del Espíritu, no responde como odio; entrega su espíritu al Señor.
En el Evangelio la gente pide signos y Jesús ofrece algo mayor: Él mismo“Yo soy el Pan de Vida”. Quien viene a mí no tendrá hambre. La Pascua nos recuerda que el alimento verdadero es Cristo, entregado por amor.
Hay dolores que nos hacen preguntarnos: ¿dónde está Dios cuando la injusticia mata? ¿Donde está cuando los violencia se ensaña con inocentes? La respuesta pascual no es una explicación fría: es un crucificado resucitado que acompaña y sostiene.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu: es la oración de quien no se rinde al resentimiento. Hoy se nos pide convertir la rabia en compromiso, la tristeza en esperanza, la fe en servicio. Que el pan de Cristo nos fortalezca para perdonar, resistir y trabajar por una vida más digna para todos. Así la Pascua se vuelve luz para un pueblo herido y camino de reconciliación.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Edder Oswaldo Triana Alcocer C.M.
Tags:











0 Comentarios