Evangelio y Vida para el 19 de abril de 2026
“Era verdad, ha resucitado el Señor…”
Hch 2, 14. 22-33; Sal 15; 1Pe 1, 17-21; Lc 24, 13-35.
Pedro anuncia con fuerza que Jesús, el crucificado, ha sido resucitado por Dios. La Pascua desenmascara la injusticia humana y revela la fidelidad del Padre. No hay cruz que Dios no pueda transformar en vida.
En el camino de Emaús, dos discípulos van tristes, convencidos de que todo terminó. Jesús se acerca, camina con ellos, abre las Escrituras y parte del pan.
La esperanza vuelve cuando reconocen su presencia en la Palabra y en la mesa. San Pedro recuerda que fuimos rescatados no con oro ni plata, sino con la sangre preciosa de Cristo. Nuestra dignidad no se compra; se recibe como don. Por eso la fe pascual nos libera de vivir para el consumo, el poder o la apariencia.
Hoy muchos caminan como en Emaús: cansados por la violencia, la desigualdad, la falta de oportunidades. Cristo resucitado se acerca a los desanimados y nos llama a regresar a la comunidad, a sostenernos, a compartir el pan.
“Enséñanos, Señor, el camino de la vida” es pedir luz para elegir lo justo. Que la Pascua nos saque del encierro y nos ponga en camino, con un corazón que arde y manos que sirven.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Edder Oswaldo Triana Alcocer C.M.
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