Evangelio y Vida para el 10 de abril de 2026
“Es el Señor”
Hch 4, 1-12; Sal 117; secuencia; Jn 21, 1-14
Redefine la Resurrección los criterios del mundo. Lo descartado se vuelve central, lo frágil se vuelve fundamento. Jesús se hace presente en la vida cotidiana de los discípulos: en la noche de trabajo, en el cansancio, en la mesa compartida.
Los discípulos vuelven a la pesca, pero la noche es estéril. Jesús se hace presente en la orilla y transforma el fracaso en la abundancia. La Pascua irrumpe en lo cotidiano y da sentido nuevo al cansancio. Pedro reconoce al Señor y se lanza al encuentro. El Resucitado no reprocha, invita a compartir el pan y el pescado. Es una Pascua que restaura y reconstruye.
También hoy muchos trabajan sin fruto, atrapados en estructuras e injustas que generan pobreza y exclusión. El Resucitado se coloca en la orilla de nuestras realidades y nos invita a confiar de nuevo. Reconocer al Señor implica escuchar su palabra y cambiar la manera de actuar. La Pascua nos enseña que la nueva vida comienza cuando dejamos que Cristo oriente nuestro trabajo y nuestras decisiones.
“Es el Señor” es una confesión de fe que renueva la esperanza y devuelve la alegría al servicio.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Edder Oswaldo Triana Alcocer C.M.
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