Evangelio y Vida para el 8 de abril de 2026
“¿No ardía nuestro corazón?”
Hch 3, 1-10; Sal 104; secuencia; Lc 24, 13-35.
Desanimados caminan los discípulos de Emaús. Han perdido la esperanza y regresan atrás. Jesús se acerca camina con ellos y les explica las Escrituras, pero no lo reconocen de inmediato.
La Pascua acontece en el camino, cuando el señor se hace compañero del cansancio humano. Muchos hoy caminan como esos discípulos: decepcionados, heridos, sin horizonte. Cristo no los abandona; se acerca y escucha.
El corazón comienza a arder cuando la Palabra ilumina la vida. El reconocimiento llega al partir el pan. Allí se revela el Resucitado, presente en la comunidad y en la Eucaristía.
La experiencia pascual transforma la huida en misión. Los discípulos regresan a jerusalén para anunciar lo vivido. Quien se encuentra con Cristo resucitado no puede permanecer encerrado en la tristeza.
Hoy La Pascua nos invita a dejarnos acompañar por el Señor y a reconocerlo en la Palabra, en el Pan y en el hermano. Cuando el corazón arde, la esperanza vuelve a ponerse en camino.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Edder Oswaldo Triana Alcocer C.M.
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