Evangelio y Vida para el 6 de abril de 2026
“Vayan a decir a mis hermanos”
Hch 2, 14.22-33; Sal 15; secuencia; Mt 28, 8-15.
La Pascua no se queda en el sepulcro vacío, se convierte en envío. Las mujeres reciben el primer anuncio y, llenas de temor y alegría, corren a comunicarlo. La Resurrección no es una experiencia privada; es una noticia que necesita ser compartida. Pedro, en los Hechos, anuncia con valentía que Dios ha resucitado a Jesús, a quien el pueblo rechazó y crucificó. La Pascua desenmascara la injusticia y revela la fidelidad de Dios. Allí donde los hombres matan, Dios da vida.
También hoy existen voces que intentan silenciar la Resurrección, reducirla a un mito o esconder su fuerza transformadora. Pero el mandato de Jesús permanece: “vayan a decir a mis hermanos”. El Resucitado nos envía a anunciar vida en medio de tantas situaciones de muerte. Creer en la Pascua implica asumir la responsabilidad de dar testimonio. No basta saber que Cristo vive; es necesario comunicarlo con palabras y obras. Cada gesto de justicia, cada acto de perdón y cada compromiso con el hermano se convierte en anuncio pascual. Hoy el Señor nos envía a nuestras realidades concretas para decir que la vida ha vencido. La Pascua continúa cuando la fe se hace palabra valiente y servicio generoso.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Edder Oswaldo Triana Alcocer C.M.
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