Evangelio y Vida para el 2 de abril de 2026
“¿Entienden lo que acabo de hacer con ustedes?”
Ex 12, 1-8. 11-14; Sal 115; 1Cor 11, 23-26; Jn 13, 1-15.
La cena del Señor nos conduce hacia el gesto supremo del amor: Jesús se inclina y lava los pies. El maestro se hace siervo y redefine para siempre el sentido de la autoridad y de la comunión. No hay Eucaristía auténtica sin este movimiento hacia abajo, sin esta disposición a tocar la fragilidad del otro. La Pascua judía recordaba la liberación; La Pascua cristiana la lleva a su plenitud. Jesús no sólo libera del pecado, sino que enseña el camino de la vida nueva: servir. En una sociedad donde el éxito se mide por el poder, el Evangelio propone una lógica distinta, profundamente pascual: quien ama, se entrega; quien quiere ser primero, se hace último.
Este gesto interpela nuestras comunidades. Podemos repetir ritos, cuidar formas, pero si no hay servicio real, la mesa queda incompleta. El pan partido exige manos dispuestas; el cáliz compartido reclama corazones abiertos. Allí donde hay pobreza, enfermedad o exclusión, el lavatorio continúa. Jesús nos deja un mandato, no un recuerdo piadoso. En esta noche santa, la pregunta es clara: ¿a quién estamos dispuestos a lavar los pies?, ¿qué lugares evitamos tocar? La Pascua comienza cuando el amor se vuelve concreto.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Edder Oswaldo Triana Alcocer C.M.
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