Resucitar con Cristo a una vida nueva
Cristo ha resucitado de entre los muertos, la primicia de los que han muerto. En él, todos lograrán resucitar de entre los muertos.
Dice la Escritura que Cristo ha de resucitar de entre los muertos. Mas ese dicho no lo han entendido los discípulos. Es por eso que no se esperan ellos ni María la resurrección del Maestro.
Al ir, pues, al sepulcro, María quiere ver el cuerpo sin vida de Jesús. Así que al ver abierto el sepulcro, no puede ella menos que pensar que se han llevado el muerto. Aún la ciegan las tinieblas de la muerte. No, no se le ocurre que Jesús podrá resucitar de entre los muertos.
Por nuestra parte, creemos sin más ni más la Escritura de que ha de resucitar Cristo. De hecho, decimos que nuestro Señor Jesucristo «resucitó al tercer día, según las Escrituras».
Sí, tomamos por veraz lo que dicen los profetas que el Mesías ha de sufrir y entrar así en su gloria. Es veraz también todo lo que se dice de él en todas las Escrituras. Y, desde luego, nuestra fe en el Resucitado se basa en lo que nos dice el Nuevo Testamento.
Todos esos testimonios los encontramos son de creer. Después de todo, todos esos testigos sufrieron y hasta murieron a causa de su testimonio; son mártires. La gracia de Dios, claro, se sirve de ellos para que nos encontremos con Cristo resucitado y lo conozcamos.
A nuestra vez, seremos testigos veraces de la resurreción de Jesucristo en la medida en que andemos en vida nueva. Es decir, si pasamos haciendo el bien al igual que él. Si buscamos a los bienes de arriba en lugar de amoldarnos a este mundo de egoísmo, codicia, consumismo. Y si somos «misioneros y misioneras, testigos de la esperanza y de la alegría pascual».
Señor Jesús, concédenos a los que aún vivimos en la tierra resucitar de entre los muertos. Danos la gracia, pues, de vivir por tu muerte, de morir por tu vida, de vivir ocultos en ti y llenos de ti, de vivir al igual que tú para morir al igual que tú (SV.ES I:320). En tu mesa, nos nutres con tu palabra, y nos das de comer tu cuerpo y de beber tu sangre. Ayúdanos a preparar algo semejante para los demás (san Agustín).
5 Abril 2026
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor
Hch 10, 34a. 37-43; Col 3, 1-4/1 Cor 5, 6b-8; Jn 20, 1-9











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