Evangelio y Vida para el 29 de marzo de 2026
“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?“
Is 50, 4-7; Sal 21; Flp 2, 6-11; Mt 26, 14-27, 66.
Domingo de ramos, se inicia la semana mayor estos días en los que nos adentramos a reflexionar en nuestra fe. Es interesante la forma que reciben a Jesús. ¡Cuántos vítores! Mucha algarabía por la llegada del hijo de David, mucha gente lo sigue para proclamarlo nuevo rey. El mesías anunciado, esperado y que ha llegado. Existe un júbilo por parte del pueblo.
Tanta euforia no puede ser buena, primero por el escenario que nos plantea estos días. El Hijo de Dios no viene con espadas, ni a caballo, no tiene tropas para pelear. Solo un carpintero montado en un burrito, sus seguidores no son soldados, son pescadores, recaudadores de impuestos, campesinos. Quienes gritan con mayor alegría son los pobres, los que han sido beneficiados con algún signo o una palabra.
Este camino de júbilo lo debemos vivir con mayor intensidad, para caer en cuenta cómo va poco a poco a llevarnos al camino al calvario, que un día podemos alabar a nuestro Señor, y al próximo viernes descubrir el desenlace de su participación.
Pidamos a Dios no quedarnos sólo en los momentos de gloria, si no también sabernos llamados a dar testimonio de vida.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. José Alfredo Delgadillo Padilla C.M.
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Gracias FAMVIN,
Gracias , con este mensaje y las procesiones de Guatemala entramos a la Pascua.