Conectar a los estudiantes con la Familia Vicenciana
“Bajo Dios comenzó, por Dios ha crecido”
Las palabras de Margaret Aylward, grabadas en las vidrieras de St. Mary’s Holy Faith Glasnevin, sirven como un poderoso recordatorio de nuestra historia y herencia cristiana. Diseñadas en colaboración con el alumnado durante la renovación de la Sala de Oración, estas vidrieras reflejan no solo los fundamentos del cristianismo, sino también el impacto duradero de las Hermanas de la Santa Fe como testigos vivos que nos muestran los valores del Evangelio. Son estos valores evangélicos los que continúan sosteniéndonos y guiándonos como escuela católica en el siglo XXI. La frase “Bajo Dios comenzó, por Dios ha crecido” resulta especialmente significativa, ya que nos recuerda que es por medio de Dios que la Familia Vicenciana fue formada y sostenida. A partir de estos fundamentos compartidos, hoy vemos los frutos de este crecimiento en el fortalecimiento de las relaciones dentro de la Familia Vicenciana, con cinco escuelas que trabajan cada vez más unidas en un espíritu de colaboración, con una misión compartida de educación centrada en el Evangelio y el carisma vicenciano.

Sección de la vidriera de la Sala de Oración de St. Mary’s Holy Faith Glasnevin con el símbolo de Le Chéile Schools Trust en la parte superior.
El actual grupo de Escuelas de la Familia Vicenciana incluye Castleknock College y St. Paul’s College Raheny, fundados por la Congregación de la Misión; Holy Faith Clontarf y St. Mary’s Holy Faith Glasnevin, fundados por las Hermanas de la Santa Fe; y St. Louise’s College Belfast, establecido por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. El Programa de Escuelas Vicencianas comenzó en noviembre de 2022 como una iniciativa piloto del Consejo de la Familia Vicenciana, con un objetivo claro:
Crear un Programa de Escuelas de la Familia Vicenciana que ayude al alumnado a profundizar en el conocimiento de la vida de San Vicente de Paúl y de los fundadores inspirados por él, para desarrollar una comprensión del carisma vicenciano compartido.
Con el tiempo, el propósito de este grupo se ha ampliado. Más allá de la integración curricular, el profesorado actúa también como promotor de la Familia Vicenciana, difundiendo su espíritu y explorando cómo puede crecer y desarrollarse en las escuelas de cara al futuro.
A partir de esta iniciativa, se formó un grupo de docentes que se reúne periódicamente con el objetivo de:
Integrar el Programa de Formación Vicenciana en el currículo y en la vida diaria de las escuelas, asegurando que la visión de los fundadores continúe contribuyendo de manera significativa a la vida de cada centro.
Una característica clave del programa han sido las jornadas colaborativas de estudiantes, en las que alumnado de cada escuela se desplaza para conocer la vida y la obra de uno de los fundadores vicencianos. Estos encuentros han demostrado ser experiencias ricas y transformadoras. No solo profundizan en el conocimiento de la historia y misión vicencianas, sino que también fomentan conversaciones significativas y vínculos, dando vida a las historias de Margaret Aylward, Luisa de Marillac y San Vicente de Paúl para las nuevas generaciones.
A través de estas iniciativas, las escuelas trabajan más estrechamente dentro de la Familia Vicenciana, cultivando un sentido compartido de propósito y una conexión viva con los valores y la misión que nos unen.
San Vicente de Paúl hablaba a menudo de la alegría como signo de vivir el Evangelio, especialmente a través del servicio a los pobres. Subrayaba que la caridad nunca debe ofrecerse con tristeza o desgana, sino con amor gozoso, viendo a Cristo en aquellos a quienes servimos. De manera similar, las Hermanas de la Santa Fe describen su misión como “anunciar con la palabra y con la acción el amor y la verdad de Jesús a las personas de nuestro tiempo y colaborar en la construcción de un mundo justo”. Para mí, la expresión “con la palabra y con la acción” recoge una verdad esencial sobre la educación católica: no basta con hablar de los valores evangélicos; nuestras acciones en la escuela deben reflejarlos. Como dijo San Francisco de Asís: “Predica el Evangelio en todo momento; cuando sea necesario, usa palabras”. San Vicente de Paúl afirmó: “Jesús es la única regla de la Misión”, y Santa Luisa de Marillac dijo: “Hablad poco y haced mucho”.
A través de las acciones de este grupo de docentes, el espíritu vicenciano cobra vida para el alumnado. Las iniciativas positivas de este grupo permiten a los estudiantes experimentar el valor y la fuerza de la Familia Vicenciana, mostrando cómo las distintas organizaciones y comunidades, como la Sociedad de San Vicente de Paúl (SVP) y el Voluntariado Misionero Laico (VLM), encarnan los valores del Evangelio de manera real y concreta. Al presenciar estas acciones, el alumnado no solo aprende sobre la tradición vicenciana, sino que la ve vivida en su propio entorno.
Por: Peadar Farrell RE
Coordinador, St. Mary’s Secondary School Glasnevin.
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