Sufrir y entrar así en la gloria

Ross Reyes Dizon
26 marzo, 2026

Sufrir y entrar así en la gloria

por Ross Reyes Dizon | Mar 26, 2026 | Formación, Reflexiones, Ross Reyes Dizon | 0 comentarios

Si bien no tiene ninguna culpa, Jesús se digna sufrir por nosotros los pecadores.  Nos da a conocer así que Dios tanto nos ama. 

Sube Jesús a Jerusalén para sufrir y entrar así en la gloria.  Pero no se les ocurre seguramente a los que le saludan con «Hosanna» que él va a sufrir.

De veras, ¿cómo podrá sufrir el que se toma por el heredero ungido del trono de su padre, David?  En lugar de sufrir, el Mesías triunfador los hará sufrir a los enemigos de los judíos.

Por lo visto, los que emocionados y entusiasmados aclaman a Jesús no logran captar que viene él humilde y pacífico.  Pues no monta en un caballo brioso de guerra, sino en un asno sosegado.  Pero se les puede perdonar tal falta de comprensión.  Es que no saben lo que sabemos.  Y lo sabemos por decirnos Mateo que esto ocurre para que se cumpla Zac 9, 9.

Sí, se nos revela que ser Jesús el Rey mesiánico y davídico es ser él el Siervo sufriente del Señor.  El Señor ayuda a su Siervo.  Y es por eso que este puede sufrir los ultrajes y endurecer el rostro como pedernal.  Es por eso que no busca que se haga lo que él quiere, sino lo que el Padre quiere.  Así que obedece hasta la muerte, y muerte de cruz; entrega su cuerpo y derrama su sangre, pues nos ama mucho.

Con todo, nos cuesta tomar en serio lo que se nos da a conocer.  No rara vez nos bebemos las palabras de los que nos urgen a ser realistas y no ingenuos.  Es decir, a admitir que «Jesucristo no tiene ninguna ventaja sobre Gengis Khan».  A poner en duda y tomar por una utopía lo que se nos enseña:  Dios es amor y la ley fundamental de la perfección humana y de la transformación del mundo es el nuevo mandamiento del amor (GS 38).

Señor Jesús, concédenos subir contigo a Jerusalén para que logremos sufrir contigo y entrar contigo en la gloria.  Y haz que, al igual que tú, amemos a costa de nuestros brazos y con el sudor de nuestra frente (SV.ES XI:733).  Y no solo en los momentos importantessino, ante todoen la vida ordinaria (GS 38).

29 Marzo 2026
Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (A)
Mt 21, 1-11; Is 50, 4-7; Fil 2, 6-11; Mt 26, 14 – 27, 66

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